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Las bases químicas de las diversas epidemias del SIDA: drogas recreativas, quimioterapia anti-viral y malnutrición

Peter Duesberg, Claus Koehnlein y David Rasnick

J.Biosci. | vol.28 | No.4 | June 2003 | 383-412 | Indian Academy of Sciences

Donner Laboratory, University of California Berkeley, CA 94720, USA

Internistische Praxis, Koenigsweg 14, 24103 Kiel, Germany

Correspondecia: P. Duesberg (Fax, 510-643-6455; Email, duesberg@uclink4.berkeley.edu

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En 1981 una nueva epidemia de cerca de dos docenas de enfermedades heterogéneas empezó a atacar de manera no aleatoria a un número creciente de homosexuales masculinos y principalmente a usuarios masculinos de drogas intravenosas en los Estados Unidos y Europa. Suponiendo a la inmunodeficiencia como el denominador común, los centros para el control de enfermedades de Estados Unidos (CDC) nombraron a la epidemia como SIDA, siglas de síndrome de inmunodeficiencia adquirida. A partir de 1981 a 1984 los investigadores principales incluyendo a aquellos del CDC proponían a las drogas recreativas como la causa del SIDA, debido a las correlaciones exactas y a las enfermedades específicas por las drogas. Sin embargo, en 1984 los investigadores del gobierno de Estados Unidos propusieron a un virus, ahora llamado virus de inmunodeficiencia humana (HIV), como la causa de las epidemias no aleatorias de los Estados Unidos y Europa pero también como la causa de una nueva epidemia sexual aleatoria en África. La hipo tesis del virus del sida fue instantáneamente aceptada, pero esta afectada por un gran número de paradojas, ninguna de las cuales ha podido ser resuelta hasta el 2003: ¿por qué no hay VIH en la mayoría de los pacientes con sida, y sólo anticuerpos contra él? ¿Por qué habría de tomarle 10 años al VIH para evolucionar de infección del precio sida? ¿Porque el sida no es auto limitante por medio de la inmunidad antiviral? ¿Por qué no hay vacuna contra el sida? ¿Por qué el sida en los Estados Unidos y Europa no es aleatoria como otras epidemias virales? ¿Por qué el sida no creció y luego decreció exponencialmente debido a la inmunidad antiviral como otras epidemias virales? ¿Por qué el sida no es contagioso? ¿Por qué los portadores del VIH sólo adquieren sida cuando ya sea usan drogas recreacionales o drogas anti VIH o están sometidos a malnutrición? ¿Por qué es la mortalidad de los positivos a los anticuerpos VIH tratados con drogas anti VIH del 7 al 9%, pero la de todos (principalmente sin tratamiento) los VIH positivos de manera global es sólo del 1 al 4%? Aquí proponemos que el sida es una colección de epidemias químicas, ocasionada por drogas recreacionales, drogas anti VIH, y malnutrición. De acuerdo con esta hipótesis el sida no es contagioso, no es inmuno génico, no tratable mediante vacunas o drogas antivirales, y que el VIH es sólo un virus pasajero. La hipótesis explica porque las epidemias de sida atacan de manera no aleatoria si son ocasionadas por drogas y aleatoria si es ocasionada por malnutrición, porque se manifiestan en enfermedades específicas a las drogas y a la malnutrición, y porque no son auto limitantes mediante la inmunidad antiviral. La hipótesis predice la prevención del sida mediante nutrición adecuada y abstinencia de las drogas, y cura aún tratando las enfermedades del sida con medicamentos probados.

 

1. Orígenes de las epidemias del sida en los Estados Unidos, Europa y África

 

1.1 Sida en los Estados Unidos y Europa

 

En la primavera de 1981 los centros para el control de enfermedades de los Estados Unidos (CDC), el centinela de la nación para las enfermedades infecciosas, primero reportó una misteriosa epidemia de enfermedades previamente conocidas que selectivamente afectaban a números crecientes de hombres jóvenes homosexuales, a usuarios de drogas intravenosas y a unos cuantos grupos de riesgo como hemofílicos y receptores de transfusiones de sangre (centros para control de enfermedades 1981 a, b, 1986). Las enfermedades de la nueva epidemia de sida incluían al sarcoma de Kaposy, neumonía bacteriana y por hongos (pneumocistis y cándida) infecciones por hongos orales, demencia, diarrea, herpes, tuberculosis, linfoma, pérdida de peso, toxoplasmosis, fiebres crónicas, etc. (tabla 1), (centros para prevención de las enfermedades 1986). Una epidemia similar, no aleatoria fue reportada muy pronto en Europa por la organización mundial de la salud (who), (Downs et al 1987). La distribución selectiva de estas epidemias entre la población de los Estados Unidos y Europa inmediatamente sugirió causas específicas para algunos grupos o estilos de vida.

Sin embargo la plétora de enfermedades del sida no estaba y aún no está distribuida de manera aleatoria entre los distintos grupos de riesgo (tabla 2). Por ejemplo, el sarcoma de Kaposy se diagnosticaba exclusivamente en grupos de riesgo de hombres homosexuales que usaban inhalantes de nitrito y otras drogas psico activas como los afrodisíacos (Newell et al 1984;Haverkos et 1985; Selik et al 1987; Duesberg 1988;Haverkos y Dougherty 1988; Beral et al 1990). La neumonía bacteriana era diagnosticada principalmente en niños cuyas madres usaban drogas psico activas durante el embarazo (Novick y Rubinstein 1987; Duesberg 1988, 1992; centros para control y prevención de enfermedades 1997). La tuberculosis y neumonía fueron, y todavía son más prevalentes entre los usuarios de drogas intravenosas y fumadores de crack (cocaína) que entre otros grupos de riesgo (Lerner 1989; Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998). La pneumocistis, neumonía y demencia eran común denominador en ambos grupos de riesgo (Selick et al 1987; Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998). Los hemofílicos y otros receptores de transfusiones sanguíneas de los Estados Unidos y Europa presentaban exclusivamente neumonía e infecciones por hongos (Curran et al 1984; Duesberg 1992, 1995 c). La distribución no aleatoria de esas enfermedades entre los distintos grupos de riesgo, antes y ahora, de nuevo sugieren causas específicas a grupos de riesgo, en lugar de una común.

Sólo tres meses después de detectar por primera vez la nueva epidemia de enfermedades antiguas, el CDC las nombró a todas ellas, sida, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, suponiendo que la inmunodeficiencia era su común denominador (centros para control de enfermedades 1981b). De acuerdo a su más reciente definición del sida en 1993, hay ahora 26 enfermedades definitorias del sida (centros para control de enfermedades 1986, 1992). Sin embargo, cerca de un tercio de la colección de enfermedades del sida del CDC no son causadas por, ni necesariamente asociadas con la inmunodeficiencia (tabla 1), (Duesberg y Rasnick 1998). Los ejemplos son el sarcoma de Kaposy, linfoma, demencia, y pérdida de peso (véase tabla 1 para la proporción de estos entre las enfermedades del sida en los Estados Unidos en 1997). A pesar de que el resto de las enfermedades del sida del CDC son de hecho enfermedades microbianas, en las cuales el microbio causante depende de un sistema inmune deficiente para ocasionar la enfermedad. Los ejemplos son tuberculosis, infecciones por hongos y neumonía pneumocistica (Duesberg 1992), (tabla uno). Contrastando, en un sistema inmune normal, los microbios oportunistas son pasajeros inocuos -la razón por la cual tales enfermedades no son transmitidas a los contactos sanos, como por ejemplo a los doctores que tratan pacientes con sida (véase debajo, 3, tabla 4).

Desde 1981 las epidemias del sida en los Estados Unidos y Europa han aumentaron de manera constante por una década y, después de alcanzar el pico a principios de los 1990, todas han disminuido acerca de la mitad de sus niveles pico ahora (figura 1a), (Organización Mundial de la Salud 2001b). Para el 2001 la epidemia en los Estados Unidos había generado un total de 816,149 casos de sida y la epidemia europea 251,021 casos de sida (centros para el control y prevención de enfermedades 2001; Organización Mundial de la Salud 2001b). A este día, las epidemias del sida en los Estados Unidos y Europa han permanecido altamente no aleatorias: el 80% de todos los pacientes de Estados Unidos y el 80% de Europa son masculinos (organismo mundial de la salud 2001a). En los Estados Unidos cerca de dos tercios de los casos totales de sida son homosexuales masculinos y cerca de un tercio son usuarios masculinos y femeninos de drogas intravenosas. En Europa cerca de la mitad son homosexuales masculinos y cerca de la mitad son usuarios de drogas intravenosas (nótese que cerca de 75% de los usuarios de drogas intravenosas son masculinos (Duesberg y Rasnick 1998)). De manera adicional ambas epidemias incluyen grupos marginales de hemofílicos y otros receptores de transfusiones de sangre (1%) y niños nacidos de madres drogadictas (1%) (Organización Mundial de la Salud 2001a).

 

1.2 Epidemia africana

 

Una nueva epidemia de sida se aclamó había emergido en el África del Sub Sahara en 1984 (Bayley 1984; Piot et al 1984; Seligmann et al 1984; Van de Perre et al 1984; Quinn et al 1986, 1987). En contraste agudo con sus similares americanos y europeos, la epidemia de sida en África no está distribuida de manera aleatoria entre los sexos y no está restringida a grupos de riesgo por comportamiento (Blattner  et al 1988; Duesberg 1988; Organización Mundial de la Salud 2001a). De aquí que sida del sub Sahara africano sea compatible con causas aleatorias ya sean microbianas o químicas.

La epidemia africana es también una colección de enfermedades indígenas establecidas desde hace mucho tiempo, tales como fiebres crónicas, pérdida de peso, alias "slim disease", diarrea y tuberculosis (tabla 2), (Colebunders et al 1987;Kotnotey-Ahulu 1987a,b,1989; Pallangyo et al 1987; Duesberg 1992). Sin embargo, la distribución de enfermedades definitorias del sida en África difiere fuertemente de aquellas en los Estados Unidos y Europa (tabla 2). Por ejemplo, las enfermedades predominantes y de mayor distinción del sida en Estados Unidos y Europa, Pneumocistis carinii neumonía y sarcoma de Kaposy, casi nunca son diagnosticadas en África (Goodgame 1990; Abouya et al 1992).

De acuerdo al WHO la epidemia africana ha aumentado desde 1984 hasta principios de los 1990, de manera similar a las epidemias de Estados Unidos y Europa, pero desde entonces se ha nivelado para generar cerca de 75,000 casos anuales (figura 1c), (Organización Mundial de la Salud 2001b, y publicaciones anteriores). Para el 2001, África de acuerdo a los reportes había generado un total acumulado de 1,093,522 casos (Organización Mundial de la Salud 2001b). Sin embargo, hay tres razones por las cuales cuestionar estos números:

(i) durante la epidemia del sida africano, la población del sub Sahara ha crecido, en una tasa anual del dos al 6% por año - de 378 millones en 1980 a 652 millones en 2000 (buró de los Estados Unidos de la base de datos del censo internacional 2001). Por lo tanto África ha ganado desde 1980 274 millones de personas, el equivalente a la totalidad de la población de los Estados Unidos. Por lo tanto, una posible, pérdida por encima de lo normal de un millón de africanos a través de un periodo en el cual más de 200 millones fueron ganados es estadísticamente difícil, si no imposible de verificar - a menos de que las enfermedades del sida africano fueran altamente distintivas.

(ii) sin embargo, las enfermedades definitorias del sida africano son clínicamente indistinguibles de las causas de muerte y morbilidad convencionales africanas (ver arriba).

(iii) más allá la definición basada en el VIH del sida (ver 3) no puede ser usada en África para distinguir enfermedades definitorias del sida de enfermedades de otra manera indistinguible, ya que para 1985 el WHO decidió en una conferencia en Bangui, África, aceptar los diagnósticos africanos del sida sin el uso de pruebas de VIH (ver 3). Esto se hizo ya que estas pruebas no se pueden pagar en la mayoría de los países africanos (Organización Mundial de la Salud 1986; Fiala 1998; Fiala et al 2002). Por lo tanto sin el estándar VIH del CDC (3), el diagnóstico del sida en África es arbitrario.

En vista de las muchas distinciones epidemiológicas y clínicas del sida africano con respecto a sus iguales americanos y europeos y las muchas incertidumbres acerca de los diagnósticos de sida en África, tanto lo novedoso del sida africano y su relación con las epidemias americanas y europeas del sida han sido llamadas a ser cuestionadas (Hodgkinson 1996; Fiala 1998; Shenton 1998; Gellman 2000; Stewart et al 2000; Malan 2001; Fiala et al 2002; Gisselqui a et al 2002; Ross 2003). Efectivamente, todo los datos disponibles son compatibles con una epidemia antigua africana de malnutrición y enfermedades asociadas con la pobreza bajo un nuevo nombre (Konotey-Ahulu 1987 a,b; Oliver 2000; Stewart et al 2000).

A continuación trataremos de encontrar las causas más probables para las diversas epidemias de sida basadas en evidencia epidemiológica, clínica, microbiana y bioquímica.

 

2. 1981-1984: la hipótesis del estilo de vida-sida

 

Difícilmente alguien recuerda ahora, que poco tiempo después de los orígenes de las epidemias del sida en los Estados Unidos y Europa los científicos habían ya descubierto que las drogas ilícitas psicoactivas y afrodisíacas, consumidas en dosis masivas, eran denominadores comunes y causas probables de los nuevos pacientes de sida. Drogas tales como la cocaína, heroína, inhalantes de nitrito, anfetaminas, esteroides y ácido lisérgico se habían hecho ampliamente disponibles y populares en los Estados Unidos y Europa durante y después de la guerra de Vietnam y la era coincidente de la liberación homosexual (indemnización legal de la homosexualidad) a (Duesberg y Rasnick 1998). El fenómeno fue nombrado como “la explosión de las drogas” en los Estados Unidos y Europa. Su cronología se documenta en la figura 2 basada en las emergencias hospitalarias de cocaína y heroína y en la cocaína confiscada. La figura 2 proporciona las estadísticas de uso de drogas descrita a nosotros previamente hasta el 2001 (Duesberg y Rasnick 1998), y también comparan las cronologías de las epidemias de droga y sida en los Estados Unidos (véase también la figura 1a y 4).

La primera serie de publicaciones relacionando el sida homosexual con las drogas, particularmente los inhalantes afrodisíacos de nitrito (Gottlieb et al 1981), fue publicado en e New England  Journal of Medicine en 1981 junto con un editorial ha realizado por el investigador del sida David Durack sugiriendo que las drogas son la causa del sida (Durack 1981). Docenas de estudios posteriores del sida por drogas aparecieron proviniendo de todos los investigadores prominentes del sida del momento, incluyendo a Blattner, Bregmann, Curran, Dougherty, Des Jarlais, Drotman, Friedmam-Kien, Goedert, Haverkos, }Jaffe, Marmor, McManus, Mildvan, Moss, Newell, Oppenheimer, Ortiz, Rivera, y Stoneburner (Goedert et al 1982; Marmor et al 1982;McManus et al 1982:Jaffe et al 1983:Mathur-Wagh et al 1984; Newell et al 1984; Haverkos et a al 1985; Moss 1987;Haverkos y Dougherty 1988;Stoneburner et al 1988;Openheimer 1992).

Aún el CDC, normalmente sólo una agencia de encuestas, condujo estudios epidemiológicos por su cuenta, los cuales confirmaban que los homosexuales masculinos en riesgo de contraer sida y con sida usaban grandes cantidades de droga hasta afrodisíacos y recreativas (tabla 3), (Jaffe et al 1983). Ni siquiera un solo homosexual masculino en riesgo por comportamiento de contraer sida o con sida fue encontrado como libre de drogas por el CDC. Sin embargo, algunos investigadores del CDC sugirieron que los nitritos dependen de “cofactores infecciosos” para ocasionar enfermedades del sida (Haverkos 1988).

Las correlaciones perfectas entre el uso de drogas recreativas y sida se convirtió en la base para la hipótesis de que las drogas, o el estilo de vida de uso de drogas es la causa del sida (Shilts 1987;Oppenheimer 1992). Más allá, el descubrimiento de que drogas específicas, como por ejemplo los inhalantes de nitrito, se correlacionaban con enfermedades específicas del sida, tales como la inmunosupresión y el sarcoma de Kaposy, directamente apoyaban la hipótesis del estilo de vida (Goedert et al 1982;Marmor et al 1982;Haverkos y Dougherty 1988).

En contraste, la epidemia africana había sido reducida desde su origen presumido en 1984 a las consecuencias de la malnutrición y la carencia de agua potable, alias pobreza, consistente con su distribución aleatoria dentro de la población (Mims y White 1984;Seligmann et al 1984).

En suma, todos los datos clínicos y epidemiológicos disponibles de sida en 1984 formaban un expediente coherente para el sida por estilo de vida o químico, ocasionado por las drogas recreativas o por malnutrición.

 

 

 

3. 1984: La hipótesis del virus del sida se apodera de la cancha

 

Para 1983 el sida había crecido lo suficiente en la prensa americana y europea como para llamar la atención a los intereses de los establecimientos influyentes de las enfermedades infecciosas, particularmente la de los cazadores del virus del cáncer. En ese tiempo los cazadores del virus habían estado inmersos por más de una década en la guerra del cáncer del presidente Nixon con intentos infructuosos por encontrar un virus del cáncer humano (Duesberg 1996b; Fujimura 1996; de Harven 1999). Ahora buscaban nuevas enfermedades que podrían ser atribuidas a los virus (Duesberg 1987). Posiblemente sida pudiera finalmente producir un linfoma clínicamente relevante-sarcoma de Kaposy-o unos virus de inmunodeficiencia (Duesberg 1996b).

Y en efecto, los cazadores del virus del CDC fueron los primeros en alertar al público de que el sida podía ser "transmisible" (Francis et al 1983). Un alerta similar provino del equipo francés en búsqueda del virus, el cual había descubierto un retrovirus en un hombre homosexual en riesgo del sida, lo cual un año después se convirtió en la causa aceptada del sida (Barre-Sinoussi et al 1983). Las noticias, de que la causa el sida podría ser un virus, y por lo tanto transmisible a la población en general, inmediatamente disparan un pánico nacional que abre las puertas a nuevos programas de vigilancia del CDC y de manera predecible desencadenan una carrera entre los cazadores del virus en busca del virus del sida (Shilts 1987).

De acuerdo a una conferencia de prensa internacional citada por el secretario de salud y servicios humanos de los Estados Unidos en Washington D. C. el 23 de abril de 1984, esa carrera había sido ganada por investigadores del gobierno del N. I. H. los cuales habían encontrado en algunos pacientes de sida anticuerpos para un nuevo retrovirus cercanamente relacionado a un virus hipotético de la leucemia humana (Altman 1984). El virus fue introducido como una consecuencia afortunada de la guerra fallida contra el cáncer. Para el próximo día el nuevo virus ya tenía un nombre, el virus del sida, nombre otorgado por el New York Times (Altman 1984). De la noche a la mañana casi todos los investigadores del sida abandonaron la hipótesis del sida relacionado con los estilos de vida para empezar a trabajar en el nuevo "virus del sida", el cual ya era patrocinado por el gobierno de los Estados Unidos. El director del CDC de la fuerza de trabajo de sarcoma de Kaposy e infecciones oportunistas, James Curran, fue el único que más tarde anunció la razón de su conversión al nuevo "virus del sida": "es ahí donde esté el dinero" (Shilts 1987).

La academia nacional, el Instituto de medicina y el CDC rápidamente unieron al establecimiento de enfermedades infecciosas bajo el liderazgo de David Baltimore, quien había recibido el premio Nobel por su trabajo con retrovirus, para proporcionar recomendaciones prácticas al público intimidado. Sus recomendaciones fueron publicadas en dos monografías consecutivas "confrontando al sida" (Instituto de medicina y academia nacional de ciencias 1986; Instituto de medicina 1988), e iniciaron el más grande y más costoso programa antiviral jamás realizado en la historia, costando $93.3 mil millones de dólares al contribuyente americano para el 2000 (Johnson 2000). Al mismo tiempo un comité internacional de retrovirólogos sellaron oficialmente el paquete aparentemente perfecto del nuevo "virus del sida" y la suposición del CDC de que la inmunodeficiencia era el común denominador de las 26 enfermedades definitorias del sida (tabla 1), al nombrarlo, virus de inmunodeficiencia humana (VIH) (Coffin et a al 1986).

Aún antes de que el virus del sida fuera la causa oficialmente aceptada del sida, el CDC ya había hecho a los anticuerpos contra el virus el único criterio definitivo para diagnosticar cualquiera de las enfermedades heterogéneas como sida en 1985 (centros para el control de enfermedades 1985, 1987, 1992). Su decisión no ortodoxa de usar a los anticuerpos contra el virus (los cuales normalmente funcionan como una vacuna), en lugar del virus, para el diagnóstico de sida se basó en una falsa analogía con algunos patógenos bacteriales. Por ejemplo, la bacteria de la sífilis puede ser patógena aún con la presencia de anticuerpos, verbigracia la prueba Wassermann de la sífilis (Brandt 1988). Pero los virus típicamente son incapaces de entrar a células en presencia de anticuerpos antivirales -la base para la eficacia de las vacunas de Jannerian. Debido a la decisión del CDC, el sida se diagnostica mundialmente si existen anticuerpos contra el VIH (!), en lugar de si existe el VIH, de manera detectable en un paciente junto con cualquiera de las 26 enfermedades del CDC. Desde 1992 aún un conteo bajo de células T. es diagnosticado como una enfermedad, con el nombre de "VIH/sida", la cual es tratable con drogas anti VIH suponiendo que ocurre en presencia de anticuerpos contra VIH (centros para control de enfermedades 1992), (véase tabla 1, y 4.2).

 

3.1  Discrepancias entre las predicciones del hipótesis del virus del sida y los hechos

 

A pesar de su nacimiento espectacular, la hipótesis del VIH sida ha permanecido enteramente improductiva a la fecha: hasta el momento no existe una vacuna anti VIH sida, no hay un método de prevención efectiva y ni un solo paciente de sida ha sido curado -claros marcadores de una hipótesis fallida. De hecho la hipótesis nació con varios defectos serios de nacimiento y en el camino ha desarrollado aún más defectos; la mayoría de estos debieron haber obligado a los investigadores del VIH sida a repensar y reconsiderar. Sin embargo, en la carrera para reclamar un porcentaje sobre la nueva causa viral del sida y sobre los tratamientos para el sida basados en virus, "el caballo de Troya de la emergencia" (Szasz 2001) fue ensillado tan rápidamente que había poco tiempo y ningún interés en atender a esos defectos, ni siquiera a los más fundamentales (Weiss y Jaffe 1990; Cohen 1994; O’Brien 1997).

Un análisis de los defectos del hipótesis del VIH sida basándose en su falla al predecir hechos del sida se muestra en la tabla 4. Nuestro análisis se basa en el caso más reciente y de mayor autoridad hecho a la hipótesis del VIH sida desde 1984, en este caso llamada, la declaración de Durban que fue publicada en Nature en el 2000 y que ha sido firmada por "más de 5000 personas, incluyendo premios Nobel" (la declaración de Durban 2000). Puede verse en la tabla 4, que le hipótesis del VIH falla en predecir 17 hechos específicos del sida. La discrepancia más fundamental entre la hipótesis del VIH sida y los hechos es la paradoja, de que un retrovirus latente, nos citopático e inmunológicamente neutralizado (un virus que es intrínsecamente no citopático (Duesberg 1987)), que sólo está presente en menos de una de 500 células de susceptibles y pocas veces manifiesto a en algunas de esas, podría causar una gama de enfermedades fatales en hombres jóvenes y mujeres sexualmente activos. Y, que la gama de enfermedades atribuidas a este virus no se muestre hasta después de incluso de cinco a 10 años (tabla 4). Como resultado de las muchas discrepancias entre la hipótesis del VIH y los hechos, concluimos que el VIH no es suficiente como causa del sida, y es más compatible con el hecho de ser un virus pasajero.

Sorprendentemente nuestra conclusión es apoyada por una encuesta entre los investigadores del sida llevar a cabo por el New York Times, poco tiempo después de la publicación de la declaración de Durban. En el aniversario 20 del sida, el 30 de enero del 2001, el New York Times entrevistó a una docena de líderes en la investigación del sida para un artículo que se convirtió en una lista de interrogaciones, "las preguntas del sida que hay en el aire" (Altman 2001a), similares a aquellas que planteamos en la tabla 4:

"en los 20 años desde que los primeros casos de sida fueron detectados, los científicos dicen que han aprendido más acerca de esta enfermedad viral que de ninguna otra, y pocos han rebatido el reclamo.... a pesar de las ganancias... los expertos dicen que la revisión de las preguntas no respondidas puede probar ser útil como una medida del progreso en sida y otras enfermedades. Tal lista podría llenar un periódico, y aún entonces generaría debate. (P..ej.): ¿cómo es que el VIH bloquea el sistema inmune?... ¿por qué el sida predispone a personas infectadas a contraer ciertos tipos de cáncer e infecciones pero no otras?... el doctor Anthony S. Fauci, director del Instituto nacional de alergias y enfermedades infecciosas, dice, "es rara la persona que se detiene, se deshace de su agenda personal y expresa lo que realmente no sabemos, ya que el decir eso devaluará el impacto de su propio trabajo, lo cual es su agenda". (Con respecto a los medicamentos anti VIH:)... las nuevas drogas no eliminan completamente el VIH del cuerpo, así que las medicinas, las cuales pueden tener efectos colaterales peligrosos, deberán ser dosificadas de por vida y posiblemente cambiadas para combatir la resistencia. Los tratamientos ahora son tan complicados que es difícil, costoso y absorbente del tiempo el responder a interrogantes básicas y prácticas. ¿Qué combinación de drogas deberá ser iniciada primero y cuando? ¿por qué es qué efectos colaterales tales como la acumulación no uso al de grasa en abdomen y cuello se desarrollan?... las drogas anti VIH suprimen la replicación del virus, lo cual debería dar oportunidad a las partes operativas del sistema inmune eliminar los virus remanentes. Eso no ocurre. "Así que algo es extraño en ello, algo que no entendemos", dijo el doctor Fauci. ¿Es posible una vacuna?... muchas preguntas no respondidas existen acerca de si acaso y cuando una pudiera ser desarrollada."

Por lo tanto los investigadores del VIH sida no han resuelto las discrepancias y paradojas del hipótesis del VIH sida, pero aún no siguen el método científico para investigar explicaciones alternativas (Costello 1995).

Desde hace 19 años de investigación del VIH sida han fallado en producir beneficios tangibles para los pacientes de sida y grupos de riesgo, y ya que no hay paradojas en la naturaleza y sólo hipótesis fallidas, el método científico llama por una alternativa, hipótesis probables. Aquí ofrecemos una de tales hipótesis. Nuestra hipótesis extiende la previa, y ahora abandonada hipótesis del "estilo de vida" (2) en hipótesis subsecuentes de sida por drogas a nuestra y de otros (Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998).

 

 

 

4. Sida químico

 

"Históricamente, el primer paso en determinar la causa de cualquier enfermedad ha sido siempre encontrar si hay algo, aparte del enfermedad por sí misma, que quienes la padecen tengan en común" (Cairns 1978). Sin embargo, la búsqueda tradicional por la causa únicamente es completada, si lo que tienen común quienes la padecen también puede ser mostrada como la causa del enfermedad; en otras palabras si los postulados de Koch pueden ser acatados (Merriam-Webster 1965). Esto es cierto tanto para los virus como para las drogas. Siguiendo esta tradición, intentamos aquí proveer pruebas de principio para nuestras hipótesis de drogas y malnutrición como causa del sida-alianza sida químico.

 

4.1 La hipótesis de sida químico y sus predicciones

 

La hipótesis de sida químico propone que las epidemias de sida en los Estados Unidos y Europa son ocasionadas por drogas recreativas, alias estilo de vida, las drogas anti VIH (Duesberg 1992, 1996b; Duesberg y Rasnick 1998), y por otros factores de riesgo no contagiosos tales como proteínas inmunosupresoras asociadas con transfusiones de factores de coagulación sanguínea (Duesberg 1995c; Hoots and Canty 1998). De acuerdo a nuestra hipótesis el sida pediátrico se debe a consumo prenatal de drogas recreativas y drogas anti VIH por los bebés nonatos simultáneamente con sus madres embarazadas (Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998). La base química de sida africano se propone como malnutrición y carencia de agua potable (Duesberg 1992, 1996b; Duesberg y Rasnick 1998) -exactamente como fue propuesta originalmente por los investigadores que ahora liderean al VIH sida, Fauci y Seligmann: "la causa más común de la inmunodeficiencia de células T. de manera mundial es la malnutrición proteíno-calórica" (Seligmann et al 1984) y otros (Mims y White 1984 ), (véase también 1).

La hipótesis de sida químico hace también las siguientes predicciones comprobables:

(i)                 Un los pacientes de las diversas epidemias tienen común el uso de drogas, medicamentos, malnutrición u otros patógenos químicos.

(ii)               Patógenos químicos específicos causan enfermedades definitorias del sida especificas. Ya que los productos químicos no son auto a réplica antes como los virus, la patogenia es dependiente de la dosis y por lo tanto también del tiempo (Duesberg y Rasnick 1998). Tómese por ejemplo el promedio de 20 años fumando para ocasionar cáncer (figura 3b), (Cairns 1978).

(iii)             Ya que no hay inmunidad contra las drogas o la malnutrición, ni las enfermedades por drogas, ni las enfermedades por malnutrición, ni las epidemias correspondientes son auto limitantes. En contraste con una epidemia infecciosa, las curvas de tiempo de las epidemias químicas no tienen forma de campana (véase figura 3).

(iv)              Las personas que no están sujetas a drogas, nutrición, pues continúan el uso de drogas o la malnutrición antes de que se ha producido daño irreversible, no desarrollan sida, sin importar la presencia de anticuerpos contra VIH.

 

Aquí, nos enfocaremos en evidencia nueva y poco conocida que confirma cada una de estas predicciones, pero también hace referencia a hay evidencia previa a en apoyo encontrada por otros y por nosotros.

 

4.2     Predicción 1: el sida coinciden con el uso de drogas recreativas y antivirales en Estados Unidos y Europa y con malnutrición en África.

 

4.2  a) Drogas recreativas: anualmente, el CDC y el WHO confirman que cerca de un tercio de todos los pacientes con sida de los Estados Unidos y cerca de la mitad de aquellos en Europa son usuarios intravenosos de cocaína, heroína, anfetaminas y otras drogas ilícitas psicoactivas, desde el inicio de la epidemia del sida (véase 1). La mayoría de los bebés con sida en los Estados Unidos y Europa también nacen de madres que han usado drogas recreativas (y drogas antivirales, véase debajo) durante el embarazo de acuerdo con el CDC y él W HO y publicaciones independientes revisadas a continuación y previamente (Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998). Adicionalmente el CDC y él WHO confirman que cerca de dos tercios de los pacientes con sida en los Estados Unidos y la mitad de aquellos en Europa son como sexuales masculinos (1), pero, después de que hipótesis del estilo de vida fue abandonada en 1984, dejaron de reportar su uso de drogas.

Sin embargo, investigaciones independientes no frecuentes han confirmado el uso continuado de drogas recreativas ilícitas por los homosexuales masculinos desde el origen mismo del epidemia (Lauritsen y Wilson 1986; Haverkos y Dougherty 1988; Rappoport 1988; Duesberg 1992; Lauritsen 1994; Duesberg y Rasnick 1998). Ya que no hay un conocimiento general acerca de la conexión drogas-sida-homosexual masculino por ahora, hemos resumido en la tabla 5, estudios post 1984, poco frecuentes, que demuestran que los homosexuales masculinos con sida o en riesgo de sida han continuado el uso de inhalantes de nitritos, anfetaminas, cocaína, heroína, esteroides, y otras drogas recreativas hasta la fecha, tal como se mostró originalmente por quienes proponían la hipótesis del estilo de vida incluyendo al CDC (véase 2, tabla 3) (Duesberg y Rasnick 1998). Al salir este artículo a la prensa, el San Francisco Chronicle publicó una historia de primera plana en tres partes acerca de cómo "él crystal meth (anfetamina) alimenta al VIH". De acuerdo al artículo "los oficiales máximos de la prevención del sida y VIH aparecieron con el arma humeante de toda las estadísticas: los hombres homosexuales en California que usan Speed son doblemente probables de resultar VIH positivos..." (Heredia 2003a,b). Pero la pregunta acerca de si el Meth alimenta al sida sin VIH no fue realizada, aún cuando el caso presentado de un homosexual adicto al Meth presentaba demencia definitoria de sida e infecciones oportunistas (Heredia 2003ª,b). Más allá, confirmamos y extendemos, en las tablas 6 y 7, las correlaciones entre el uso maternal de drogas y el sida en bebés documentado previamente (Novick y Rubinstein 1987; Duesberg 1992; Root-Bernstein 1993; Duesberg y Rasnick 1998; Farber 1998). El uso continuado de drogas en la era del VIH no es sorprendente en ausencia de cualquier advertencia proveniente de los establecimientos médicos, de que el uso de inhalantes de nitritos y otras drogas pueden ocasionar sida (Lerner 1989).

 

4.2b terminadores de cadena de DNA antivirales e inhibidores de proteasa: también poco se sabe acerca de que desde 1987 miles de ciudadanos americanos y europeos con sida (Kolata 1987), y de que desde 1990 números más grandes a un de VIH positivos saludables se encuentran tomando prescripciones determinado desde cadena de DNA inevitablemente tóxicos, tales como azidotimidina (AZT), e inhibidores de proteasa a manera de droga anti VIH (Volberding et al 1990). Las dosis originales de estas prescripciones eran de 1.5g por día de AZT u otro terminador de cadena de DNA para los pacientes clínicamente enfermos (Fischl et al 1987) y de 0.5g por día a los VIH positivos con bajo conteo de células T., asintomáticos (Volberdin HO et al 1990). Y ya para 1996 los terminadores de cadena eran mezclados con inhibidores de proteasa de VIH para generar los llamados "cócteles de drogas" (Ho 1995;Stolberg 2001). Para 1996, 200,000 ciudadanos de Estados Unidos (Hall 1996), y para 2001-2002 más de 450,000 (France 2001;Altman 2002), se encontraban tomando prescripciones de tales drogas para prevenir o curar el sida (Stolberg 2001). Debido a las definiciones de 1993 realizadas por el CDC para el sida, más allá de la mitad de esos 450,000 sujetos tratados se encontraban clínicamente saludables en el momento que empezaron a ingerir las drogas anti VIH (tabla 1) y por lo tanto no son pacientes (centros para el control de enfermedades 1992; centros para el control y prevención de enfermedades 1997). Los VIH activos asintomáticos son tratados de acuerdo al eslogan, "es hora de golpear al VIH, temprano y duro", que fue introducido por el New England Journal of Medicine en 1995 (Ho 1995). Por lo tanto las drogas recreativas y anti VIH son el denominador común del sida en los Estados Unidos y también en Europa (véase debajo).

 

4.2c El sida africano coincide con la malnutrición: las bases para la malnutrición y la carencia de agua potable como el denominador común y probable causa del sida en África en la era del VIH han sido realizadas por observadores científicos (Mims y White 1984; Seligman et al 1984;Konotey-Ahulu 1987a,b, 1989: Fiala 1998; Oliver 2000; Stewart et al 2000; Ross 2003) y observadores no científicos (Hodgkinson 1996; Shenton 1998; Malan 2001). Los observadores no científicos incluyen aun a las Naciones Unidas (Namango y el programa de alimentos mundial de las Naciones Unidas 2001) y al presidente Mbeki de Sudáfrica (Cherry 2000;Gellman 2000).

 

4.3  Predicción 2: las drogas causa de sida y otras enfermedades

 

4.3a La literatura confirma que las drogas recreativas ilícitas causan enfermedades definitorias del sida y otras enfermedades específicas de las drogas: recientemente hemos resumido la evidencia obtenida de más de 60 publicaciones, empezando en 1909 (Archard et al 1909), las cuales prueban que el consumo regular de drogas recreativas ilícitas ocasionan toda las enfermedades definitorias del sida así como enfermedades específicas de las drogas en tasas dependientes del tiempo y a la dosis (Duesberg 1996b; Duesberg y Rasnick 1998). En dosis recreativas, se requiere de adicciones que transcurran durante años o hasta más de una década típicamente para alcanzar los niveles patógenos. Por lo tanto la literatura confirma la hipótesis original del estilo de vida o sida por drogas.

 

4.3b Curvas epidemiológicas de la respuesta dosis-sida de las drogas: en la figura 2 (2) en ya hemos mostrado que la cronología del epidemia del uso de drogas ilícitas en los Estados Unidos durante los 1980 y 1990 siguen de una manera cercana paralela a la epidemia americana del sida, véase también Duesberg y Rasnick (1998). Un reporte de la Casa Blanca, emitido por el presidente Clinton, provee de datos adicionales; asienta en 1996 el número de usuarios regulares de drogas recreativas ilícitas en los Estados Unidos se incrementó desde un transfondo despreciable a principios de los 1960 hasta un máximo de 25 millones, o cerca del 10% de la población americana, en los 1980 tardíos (Clinton y la Casa Blanca 1996; Duesberg y Rasnick 1998). A partir de su pico en los 1980 tardíos y principios de los 1990, la epidemia de drogas de Estados Unidos ha decrecido a un estimado de 13 millones de usuarios regulares en 1996 (Los Angeles Times 1998; oficina de la Casa Blanca de política nacional de control de drogas 1998), una vez más siguiendo de manera aproximadamente paralela la ruta del epidemia del sida (figura 2).

Además, una epidemia rápidamente creciente de inhalantes de nitritos volátiles, principalmente entre los homosexuales masculinos, fue identificada en los Estados Unidos por Newell et al, Lauritsen y Wilson y el Instituto nacional del abuso de drogas (Lauritsen y Wilson 1986; Haverkos y Dougherty 1988; Newell et al 1988). Empezó a finales de los 1970, inmediatamente siguiendo a la sub epidemia del sida, en homosexuales masculinos, de sarcomas de Kaposy y neumonías (1). Newell et al (1988) documento que el uso de inhalantes de nitritos recreativos-alias poppers- se había incrementado de prácticamente nada en los 1960 a 5 millones de usuarios de una onza a la semana (!) En 1979 en los Estados Unidos. Ellos incluso registraron los primeros casos de sarcoma de Kaposy relacionados a los nitritos, tres años antes de la primera descripción del sida. Las siguientes encuestas proporcionan mayor apoyo a las muchas sinfonías entre las drogas y la epidemia de sida: Duesberg (1988), Haverkos y Dou gherty (1988), Rappoport (1988), Duesberg (1992), Oppenheimer (1992),Lauritsen (1994), Haverkos (1996), y Duesberg y Rasnick (1998).

Pensamos que la sobreposiciones cronológicas entre las epidemias de uso de drogas y enfermedades del sida en específicas de las drogas se tratan de curvas epidemiológicas de respuesta a la dosis, y por lo tanto prueba correlativa del principio de que las drogas causan sida.

 

4.3c Los investigadores del VIH sida confirman que las drogas recreativas causan sida y otras enfermedades-a pesar de los esfuerzos realizados para suprimir esta información: en su esfuerzo por promover la visión de que "el VIH es la única causa del sida" (la declaración de Durban 2000), quienes proponen la hipótesis del VIH tratan de destruir toda las causas no relacionadas al VIH, particularmente las drogas ilícitas que son la base de la hipótesis competidora del estilo de vida.

Por ejemplo, el Lancet publicó en 1993 un estudio epidemiológico canadiense, "el VIH y la etiología del sida", el cual encontró que el 88% de los casos de sida dentro de un universo de homosexuales masculinos en riesgo de sida habían usado inhalantes de nitritos y que el 75-80% del mismo universo había usado también "cocaína, heroína, anfetaminas, ácido lisérgico, dimetil amida, o metilen dioxi anfetaminas" (Schechter et al 1993). Uno de los sujetos aún falleció de una "sobredosis" de drogas recreativas durante el estudio. Adicionalmente a un número no divulgado (pero en 1993, realmente era un alto porcentaje, ver arriba) se le prescribió también el terminador de cadenas de DNA  AZT como droga anti VIH (Duesberg 1993a,c). Por lo tanto no se identificó un solo paciente libre de drogas. Pero, el estudio concluyó, "las drogas y la actividad sexual se rechazan por estos datos" como causas de sida. Sin embargo, los autores reconocieron que su estudio "no descarta un rol para los cofactores...".

Publicando un comentario de alto nivel en Nature un equipo californiano de VIH sida también investigó la pregunta, "¿el uso de drogas causan sida?" (Ascher et al 1993a). Los autores estudiaron a 215 homosexuales VIH positivos pacientes de sida de los cuales todos eran ya sea usuarios "pesados" o "ligeros" de nitritos, de los cuales porcentajes no mencionados también habían consumido anfetaminas, cocaína y mariguana, y de los cuales un a porcentaje no mencionado también se la había prescrito el finalizador de cadena de DNA AZT como droga anti VIH (Ascher et al 1993a; Duesberg 1993a,c, 1995a). Por lo tanto una vez más, no se identifica un solo paciente libre de drogas (Duesberg 1993a,c;Ascher et al 1995; Ellison et al 1996; Duesberg y Rasnick 1998). Pero, los autores concluyeron que, "cuando se controla el estatus de suero de VIH, no hay un efecto global del uso de drogas en el sida". Más allá aún, los autores no informaron al lector que su base de datos no publicada incluía a 45 pacientes que habían usado drogas y mostraban enfermedades definitorias de sida, pero eran VIH negativos, y por lo tanto no apoyaba su conclusión (Ellison et al 1996). Pero los autores si informaron al Héctor de que, "las energías del Duesberg y sus seguidores serían mejor aplicadas en desenmarañar el enigmático mecanismo de la patogenia del VIH hacia el sida". A pesar de las numerosas alusiones, y del hecho de que Duesberg fue nombrado 13 veces, el editor de Nature opuso un veto a cualquier respuesta, e incluso publicó su veto en un artículo, "¿tiene Duesberg derecho a réplica?" (Maddox 1993).

Science también citó a un toxicólogo presto a culpar toda las consecuencias de la adicción a la heroína en el VIH, ya que "la heroína es una bendita droga no tóxica" (Cohen 1994).

En una respuesta anónima (Duesberg 1995b; Duesberg y Rasnick 1998), los institutos nacionales de salud (NIH) reconocieron las correlaciones droga-sida en su sitio web, la evidencia de que el VIH causa sida, pero rechazaron la causalidad: "ya que muchas madres infectadas por el VIH abusan de las drogas recreativas, algunos (investigadores no nombrados) han argumentado que la droga materna por si mismo ocasiona el sida pediátrico. Sin embargo, estudios (sin referencia) han mostrado consistentemente que los bebés que no están infectados por el VIH no desarrollan sida (de acuerdo a la definición VIH sida), sin importar el uso de drogas de sus madres." Sin embargo, a pesar de "cantidades similares de uso de alcohol, tabaco, cocaína, heroína y metadona..." ninguno de "248 niños no infectados" desarrollarán sida (Instituto nacional de alergia y enfermedades infecciosas en institutos nacionales de salud 2001). Sin embargo, el NIH no menciona siquiera un estudio que halla descrito jamás a un bebé con sida nacido de una madre VIH positivo, pero libre de drogas, para probar su aseveración del sitio web de que "el VIH causa sida". En el VIH tampoco menciona los defectos definitorios del sida y otros defectos de nacimiento de los bebés del "crack" VIH negativos nacidos de madres drogadictas libres de VIH que se describe en la literatura (Toufexis 1991; Duesberg 1992; Duesberg y Rasnick 1998).

Contrastando a los estudios seleccionados y promovidos por el NIH, la literatura científica ha mostrado que casi todo los bebés sida de los Estados Unidos y Europa a nacidos de madres que han usado ya sea drogar recreativas o drogas anti VIH o ambas durante el embarazo (Duesberg y Rasnick 1998), (4.2 y 4.3d,e, tabla 7).

 

4.3d Las drogas anti VIH causan enfermedades definitorias de sida y otras enfermedades específicas de las drogas - sin importar la presencia o ausencia de anticuerpos al VIH: piedra fundamental de cualquier "terapia" química antivirus es que la célula lleva a cabo todas las funciones bioquímicas virales. Por lo tanto todos los tratamientos antivirales son inevitablemente tratamientos anti celulares. En el caso del VIH, este problema se compone de la inercia de la notoriedad bioquímica del VIH en las personas positivas a los anticuerpos, y por la multiplicidad extremadamente baja del infección de sólo una en 500 células T. (tabla 4). Luego entonces en personas objetivas a los anticuerpos no hay ninguna función del VIH que pueda ser objeto del tratamiento por finalizadores de cadena de  DNA. Como resultado todos los tratamientos diseñados para inhibir al ácido nucléico y la síntesis de proteínas del VIH con finalizadores de cadena de DNA sólo inhiben la síntesis de ácido nucleíco y proteína. Ya que la eliminación de las pocas células que se encuentran infectadas latentemente clínicamente no es detectable, los resultados "terapéuticos" se reportan típicamente en relación a diversos marcadores de laboratorio, principalmente la "carga viral", en lugar de basarse en una salud recuperada (Ho et al 1995;Wei et al 1995;Palella et al 1998;How et al 2001). Aún el término "carga viral" es engañoso, ya que sugiere que existe un título alto de virus, a pesar de que el virus infeccioso es típicamente no detectable. En su lugar este término describe la cantidad de fragmentos virales de DNA que puede ser generados in vitro mediante la reacción en cadena de polimerasa partiendo de RNA proveniente de escasos virus neutralizados por anticuerpos o del DNA de escasas células infectadas de manera latente aisladas de un paciente (tabla 4) , (Duesberg 1993b; Duesberg y Bialy 1996). Sin embargo, las drogas anti VIH tienen los beneficios no intencionados de funcionar como verdaderos "antibióticos", debido a su toxicidad general hacia toda cosa viva. Como tales también podrán reducir la carga de enfermedades oportunistas originadas por microbios, las cuales afectan a la mayoría de los pacientes de sida (tabla 1), (Cohen 1987;Palella et al 1998). A continuación repasaremos los efectos primarios de los inhibidores de proteasa finalizadores de cadena de  DNA en la bioquímica de la célula.

 

(i)                 Finalizadores de cadena de DNA: actualmente casi toda las prescripciones anti VIH incluyen finalizadores de cadena DNA, los cuales fueron originalmente desarrollados hace 40 años, mucho tiempo antes de sida, para matar células humanas crecientes como terapia para el cáncer al finalizar la síntesis de DNA (Horwitz et al 1964). Considerando su mecanismo de acción, los finalizadores de cadena de DNA son inevitablemente citotóxicos, y por lo tanto inmuno tóxicos como la mayoría de las otras quimioterapias (diccionario médico Stedman 1982; Oliver 2000). Los finalizadores de cadena de DNA fueron inicialmente licenciados como drogas anti VIH en 1987, a pesar de que su inmuno toxicidad o "supresión de médula ósea" fue inmediatamente reconocida (Kolata 1987; Richman et al 1987), véase también (Nussbaum 1990; Duesberg 1996b). La inevitable inmuno toxicidad y letalidad del AZT fue confirmada en pacientes de sida en el lapso de un año posterior a su licenciamiento como drogas anti VIH sida (Kolata 1987;Richman et al 1987;Dournon et al 1988; Mir y Costello 1988). La etiqueta de una muestra de 100 mg proveniente de Sigma Chemical Co, un proveedor no médico, incluso advierte sobre la inevitable toxicidad del finalizador de cadena de DNA AZT con un cráneo y tibias cruzadas (figura 4a).

Aún así, los finalizadores de cadena de DNA se prescriben actualmente en dosis de 500 mg por día (4.2, y adelante). Por ejemplo, un envase típico con 100 cápsulas con 100 mg de Retrovir (AZT) del proveedor médico Burroughs Wellcome instruye sobre su uso (ver adelante), "tómese una cápsula cinco veces al día", pero no menciona la toxicidad celular o humana (véase figura 4b). Incluso las madres VIH positivas embarazadas son sujetas de esta prescripción de 500 mg de AZT por día durante el segundo y tercer trimestre de embarazo para reducir la probabilidad de la transmisión del VIH a sus bebés en un 17% (de un 25% a 8%) - con un costo de tener que tratar al 100% de las madres embarazadas y a sus bebés con AZT (CONNOR et al 1994), (véase tabla 6 y particularmente la tabla 7 debajo, para sus consecuencias).

(ii)             Inhibidores de proteasa del VIH: los inhibidores de proteasa del VIH fueron diseñados para inhibir específicamente el proceso auto proteolítico de las proteínas del VIH, el cual es necesario para ensamble del VIH (Fields 2001). Pero debido a que no se observaron efectos terapéuticos a las bajas dosis a las cuales estos inhibidores "bloquean la replicación del VIH en el tubo de ensaye" (la declaración de Durban 2000), las dosis "antivirales" fueron incrementadas en 4-5 órdenes de magnitud por encima de lo que ha requerido para transformar al VIH en no infeccioso in vitro, o lo que es lo mismo de 1 a 2 g de inhibidor por día (Rasnick 1997). Las altas dosis de inhibidores de proteasa actualmente administradas a pacientes son por lo menos 50 veces aquello necesario para completamente inhibir, la aspartil proteasa del catepsin D intestinal (cálculo basado en el inhibidor Saquinavir de Roche; el inhibidor Ritonivar es 1000 veces más potente contra él Catepsin D que élSaquinavir), (Deeks et al 1997).

En ratones a los cuales se les ha eliminado la catepsin D se desarrolla anorexia, "su  timo y bazo se somete a destrucción masiva con pérdida fulminante de células T y B", y mueren aproximadamente los 26 días después de su nacimiento (Saftig et al 1995). Por lo tanto los inhibidores de proteasa pueden ocasionar por lo menos tres enfermedades definitorias de sida, anorexia (pérdida de peso), deficiencia de células T. y muerte (véase 4e). Adicionalmente, diarrea - la cual es también una enfermedad definitoria de sida (centros para control de enfermedades 1985, 1986, 1987)-y es un problema común con todos los inhibidores de proteasa (tabla 6).

 

(iii)             Cócteles de drogas: el AZT y otros finalizadores de cadena de DNA ahora son normalmente suplementados con inhibidores de proteasa para formar "cócteles" de drogas (Ho 1995;Palella et al 1998;Day 2000;Stolberg 2001). La dosis diaria de estos incluyen cerca de 1 g de uno o más finalizadores de cadenas de DNA para una persona clínicamente enferma y 0.5g/1 VIH positivo asintomático por día (Stolberg 2001) (véase también 4.2b), ¡lo cual es el equivalente de 1.5-3x106 moléculas de finalizadores de cadena de DNA por cada célula del cuerpo !

 

Aquí, presentamos evidencia de que las drogas anti VIH ocasionan enfermedades definitorias de sida, otras enfermedades y muerte, ambas (i) en la presencia y (ii) la ausencia de VIH.

 

(i)                 Enfermedades y muerte en VIH positivos tratados con drogas anti VIH: un repentino crecimiento de 10 veces en la mortalidad de hemofílicos británicos VIH positivos, justo después del introducción del AZT en 1987, llegó a los encabezados científicos en 1995, debido a que la aumenta la mortalidad fue atribuido al VIH por los autores del estudio, p.ej. Darby et al (1995), así como por el editor de Nature, "mayor convencimiento en el VIH y sida" (Maddox 1995). Incluso el editor de Lancet escribió una editorial preguntando, "¿aceptará Duesberg ahora haber sido vencido?" (Horton 1995).Darby et al basado su conclusión acerqué al repentino crecimiento de 10 veces en la mortalidad de hemofílicos en 1987, mostrada en la figura 5, en el hecho de que la mortalidad incrementada se restringía a hemofílicos VIH positivos y en que el incremento e independiente del grado de hemofilia (del cual es inversamente proporcional a la esperanza de vida del paciente). Pero, para 1987 las transfusiones de sangre y de factor VIII había ya infectado a la mayoría de los hemofílicos desde hace mucho tiempo. La mayoría de ellos y había sido infectado antes de 1984 (cerca de 75% en los Estados Unidos), debido a que todos los suministros de sangre infectados por anticuerpos del VIH fueron prohibidos después del introducción de la prueba los anticuerpos del VIH en 1984 (Duesberg 1995c, 1996a). ¡Más aún, la mortalidad de los hemofílicos había estado decreciendo de manera estable desde los 1970 hasta 1987 -a pesar de la presencia del VIH (Duesberg 1995c)! Por lo tanto el único nuevo riesgo de mortalidad, en y después de 1987, no era el VIH, sino el AZT. Darby et al aún reconocieron "el tratamiento, por profilaxis contra la neumonía P. carinii o mediante zidovudine (AZT), ha sido ampliamente difundida para los hemofílicos infectados por el VIH aproximadamente desde 1989 (para ser exactos desde 1987)". El editor de Nature también señaló que, "Darby et al fallaron al proveer detalles completos acerca del régimen de drogas seguido" (Maddox 1995). La hipótesis de la mortalidad por AZT explicaría por supuesto el por qué la nueva mortalidad hemofilia e independiente de la severidad del hemofilia, como Darby et al observaron. Sin embargo Nature, no aceptó una interpretación alternativa, específicamente no si provenía de "aquellos que habían alentado la larga controversia sobre el VIH en el sida, doctor Peter Duesberg de Berkeley, California, en particular..." (Maddox 1995). Pero, el Lancet aceptó una respuesta, la cual proponía que los tratamientos con AZT era la probable causa de el aumento repentino en la mortalidad hemofílicos (Duesberg 1995d).

De acuerdo con los investigadores del NIH, el AZT también incrementó la mortalidad hemofílicos de Estados Unidos 2.7 veces hizo riesgo de sida 4.5 veces en comparación con los grupos de control sin tratamiento (Goedert et al 1994; Duesberg 1995c). La literatura médica escribe muchos más ejemplos de enfermedades definitorias de sida, otras enfermedades y muertes que se desarrollaron en personas VIH positivos asintomáticos tratados con drogas anti VIH, las cuales no eran observadas en los grupos de control sin tratamiento; algunos de estos se resumen en la tabla 6.

El caso de César Schmitz, casado con una esposa libre de VIH y padre de un hijo saludable libre de VIH en Miami, Fl., es un ejemplo de la mortalidad mediada por AZT que no apareció en la literatura médica (Duesberg 1996b). Pero su esposa Teresa ha registrado su caso con el suficiente detalle como para ser incluido en este artículo. En marzo de 1992, se encontró a un Schmitz asintomático, VIH positivo en un chequeo médico el cual fue presionado por su doctor para que iniciara una profilaxis de sida con AZT (figura 4b). Inmediatamente después de iniciar el tratamiento con AZT, Schmitz desarrolló "nausea, diarrea y pérdida de peso". En 1994 el decidió, "en contra de la voluntad del Dr.," descontinuar la medicación con AZT, y entonces "repentinamente, como si se tratara de magia, desapareció los síntomas" (Duesberg 1996b). Pero, en 1998 Schmitz desarrolló linfoma, el cual es un típico, "efecto colateral" tardío que aparecen el 46% de los pacientes 36 meses después de haber iniciado la terapia con AZT (Pluda et al 1990). En vista de esto y presionado por sus doctores Schmitz inició la terapia con AZT de nuevo. En unos cuantos meses se encontraba "paralizado", sufría de "calambres insoportables" se volvió incontinente (probablemente debido a la disfunción mitocondrial, véase tabla 6), lo cual fue explicado por su doctor como "efectos colaterales de una de las drogas estaba tomando". Y en octubre de 1998 Schmitz murió (comunicación personal, T. Schmitz).

 

(ii)               Enfermedades y muerte en humanos y animales libres de VIH tratados con drogas anti VIH: en la tabla 7 se enlistan estudios no habituales que reportan enfermedades definitorias de sida en humanos y animales libres de VIH tratados con drogas anti VIH. Ya que toda las madres embarazadas de VIH positivas, son ahora tratadas con AZT durante los últimos seis meses de su embarazo para reducir la trasmisión natural del VIH hacia el 25 a 50% de sus bebés, ahora ya en más del 50% de bebés VIH negativos nacidos de esas madres que han sido tratados con AZT (Connor et al 1994; la declaración de Durban 2000). La tabla 7 enlista dos publicaciones no habituales que describen las enfermedades de estos bebés libres de VIH, tratados con AZT, tales como fiebres, neumonía, anemia, y disfunción mitocondrial. De manera agregada la tabla enlista estudios, en los cuales se han observado numerosas enfermedades y muertes en animales libres de VIH tratados con drogas anti VIH. Todos esos estudios en animales fueron publicados después de que las drogas habían sido licenciadas para su uso en humanos (posiblemente debido a que una vez que la licenciada sido otorgada es casi imposible que sea retirada) y únicamente en revistas especializadas. Por lo tanto, estos resultados no son conocidos y no son discutidos en la literatura popular y médica de sida.

Las enfermedades específicas por tratamiento anti VIH y muerte resumidas en las tablas 6 y 7 directamente apoyan la hipótesis de que sería necesario al menos la presencia de de VIH para el uso de drogas anti VIH, y estas drogas son suficientes en ausencia del VIH para ocasionar la mayoría de las enfermedades definitorias de sida, otras enfermedades específicas de la droga, y muerte. Ya que cerca de 450,000 ciudadanos de Estados Unidos actualmente se encuentran en tratamiento con finalizadores de cadena de DNA e inhibidores de proteasa, como profilaxis contra, o terapia para el sida (véase arriba), estas drogas por sí mismas pudieron haber sido suficientes para generar todos los 43,158 nuevos pacientes de sida reportados en los Estados Unidos en 2001 (centros para control y prevención de enfermedades 2001).

 

4.3e El dilema del tratamiento de sida: ¿las drogas anti VIH, que causan enfermedades definitorias de sida y otras enfermedades, retrasan el progreso hace sida y reducen mortalidad?: a pesar del inevitable toxicidad de las drogas anti VIH, los más de 5000 signatarios de la declaración de Durban afirman que, "las drogas que bloquean la replicación del VIH en tubos de ensaye también" (i) "retrasan el progreso hacia sida", y (ii) "han reducido la mortalidad del sida en más del 80%". Sin embargo, los autores de la declaración no han proporcionado referencia alguna de algún estudio controlado que apoye su afirmación. Pero, ellos reconocen "es crucial desarrollar nuevas drogas antivirales que... tengan menos efectos colaterales" (la declaración de Durban 2000). Ya que muchos doctores comparten la visión de la declaración, investigamos aquí la evidencia para tales afirmaciones.

(i) Estudios controlados investigando la habilidad de las drogas anti VIH para "reducir la mortalidad" y "retrasar el progreso hacia sida": el estudio de licenciamiento del AZT, realizado en 1987 por él en NIH en colaboración con el fabricante de la droga Burroughs Wellcome en los Estados Unidos, es el estudio primario controlado por placebo montado para probar la habilidad del AZT para reducir la mortalidad por sida (Fiscl et al 1987;Richman et al 1987). El estudio mostró que, después de cuatro meses en AZT, uno de 145 pacientes de sida murieron, en comparación con 19 de 139 que murieron en el grupo placebo. El estudio interpretó este resultado como evidencia de la mortalidad reducida por AZT. Sin embargo, esta interpretación falló en considerar que entre los sobrevivientes a los cuatro meses en AZT, 30 sólo podían mantenerse vivos mediante múltiples transfusiones sanguíneas debido a que sus glóbulos rojos habían sido devastados por el AZT por debajo de los niveles de sobrevivencia (Fiscal et al 1987; Duesberg 1992). Por lo tanto, si las transfusiones salvadoras de vida 30 receptores más de AZT hubieran muerto de anemia. Adicionalmente muchas receptores de AZT habían desarrollado supresión de médula ósea amenazante a la vida, neutropenia, macrocitosis, dolores de cabeza, insomnio y mialgia, lo cual era un augurio pobre para su supervivencia futura (Richman et al 1987). De hecho, la baja mortalidad de uno en 145 reportada para los primeros cuatro meses en AZT, no pudo ser mantenida en un estudio de seguimiento, el cual encontró que los "beneficios de supervivencia" del AZT, de crecía rápidamente después de los cuatro meses del periodo inicial. Para los 21 meses, 42% del grupo original de AZT había muerto así como un acto  35% del grupo de control, el cual para ese entonces había recibido ya también AZT durante 12 meses en una base de "compasión" (Fiscl et al 1989). En por lo tanto el estudio de licenciamiento, controlado por placebo, no pudo probar que el AZT "reduce la mortalidad de sida por más del 80%" al ser comparado con el control sin tratamiento.

La habilidad del AZT para "retrasar el progreso hacia el sida" se investigó en 1994 por el más grande, estudio controlado por placebo de su tipo, el estudio Concorde británico-francés (Seligmann et al 1994). El estudio investigó a 1749 sujetos VIH positivos, mayormente homosexuales masculinos divididos en subgrupos sin tratamiento y tratados con AZT monitoreando el desarrollo hacia el sida y la muerte. El estudio concorde encontró en 1994 el AZT es incapaz de prevenir sida e incrementa la mortalidad de los receptores en un 25%. En vista de esto concluyó, "los resultados de concorde no alientan el uso temprano de zidovudine (AZT) en adultos infectados por VIH asintomáticos." (Seligmann et al 1994). Por lo tanto no existe evidencia controlada de que las drogas anti VIH "ha reduce la mortalidad de" o "retrasar el progreso hacia sida"

 

(ii)               Estudios no controlados estirando la mortalidad de VIH positivos tomando drogas VIH: a pesar de los resultados poco prometedores de estos estudios controlados, los investigadores de sida ahora acreditan a los cócteles anti VIH recientemente desarrollados con un efecto de "morbilidad decreciente y sida (Palella et al 1998). Sin embargo, la evidencia para "morbilidad decreciente y mortalidad" se basa únicamente en estudios de encuesta no controlados que investigaban por cuánto tiempo los VIH positivos, clínicamente saludables, pero mayormente provenientes de grupos de riesgo del sida, sobrevivían tomando diversas drogas anti VIH. La más grande y más influyente de estas encuestas fue conducida por Palella et al (1998) quien investigó en 1998 a 1255 pacientes tratados con drogas anti VIH "cada uno de los cuales había tenido por lo menos un conteo de CD4+ por debajo de 100" provenientes de nueve clínicas de los Estados Unidos. Sin embargo, todos estos "pacientes" fueron sujetos "no hospitalizados", libres de sida. "Los pacientes con un diagnóstico de retinitis por citomegalovirus o enfermera compuesta M. aviarium previa al ingreso al estudio o durante los primeros 30 días del seguimiento y los pacientes con neumonía P. carinii activa al inicio del seguimiento fueron excluidos." Una encuesta similar investigó en 2001 a 1219 canadienses tratados con drogas anti VIH con menos de 200 células CD4+, de los cuales el 87% fue libre de sida (Hoggs et al 2001). Ninguno de estos estudios menciona controles libres de droga. Bajo esta base el estudio-Palella encontró que la mortalidad de personas VIH positivas inicialmente asintomáticas, los cuales fueron tratados con los nuevos cócteles de drogas anti E. y H., es del 8.8% (“8.8 cada 100 personas-año" y el estudio Hogg encontró que es del 6.7%.

Pero, en ausencia de grupos de control sin tratamiento, los efectos de las drogas nuevas anti VIH en la morbilidad y mortalidad de receptores VIH positivo no puede ser determinada científicamente a partir de los resultados de estas encuestas. Sin embargo, el promedio anual de la mortalidad de sida en todos los VIH positivos sobre este planeta (incluyendo la minoría que se encuentra en tratamiento con drogas anti VIH (la declaración de Durban 2000)) puede ser estimada para el 2000, el año que se encuentra entre las dos encuestas, basándose en los datos provistos por el WHO y la declaración de Durban: el WHO y la declaración reportan en 2000 a 34.4 millones "viviendo con VIH", y el WHO reporta 471,451 casos de sida para el 2000 (Organización Mundial de la Salud 2001b) (obtenido al sustraer el total acumulativo del W. H. O para 1999 de aquel para el 2000, véase también la tabla 4). Por lo tanto, aún si es supiéramos que todos los casos de sida hubieran sido fatales en el 2000, la tasa de mortalidad global resultante de los VIH positivos sería únicamente del 1.4% - y por lo tanto de cuatro a seis veces inferior a la tasa de mortalidad del 6.7-8.8% de los VIH positivos tratados con drogas anti VIH en los Estados Unidos y Canadá. Por lo tanto, las aseveraciones de que las drogas anti VIH reducen la mortalidad de, y retrasan el progreso hacia sida están en contraposición con los hechos de sida reportados por la declaración de Durban y él W. H. O. Contrariamente a estas aseveraciones, las pruebas controladas y encuestas no controladas enlistadas arriba prueban que las drogas anti VIH (posiblemente en conjunto con el uso de drogas recreativas) incrementa la mortalidad de los VIH positivos de 4 a 6 veces. Aparentemente las drogas anti VIH son recetas para propiciar el sida y no tratamientos contra el Sida.

(iii)             Escepticismo acerca las drogas anti VIH en el establecimiento médico: aún en ausencia de estudios científicamente controlados que proporcionaran la toxicidad de las nuevas drogas anti VIH, muchos doctores del sida e investigadores han advertido acerca de los efectos tóxicos numerosos de estas drogas -incluso la declaración de Durban hace la petición para obtener drogas que " tengan menos efectos colaterales". Por ejemplo, el co descubridor del VIH Jay Levy escribió en Lancet, "precaución: ¿debiéramos estar tratando la infección por VIH de manera temprana?... ningún paciente de cáncer se administra tres o cuatro drogas de quimioterapia por un periodo de por vida. Lo que he sobreseído... es que estas drogas puede ser tóxicas y pueden ser usadas directamente en detrimento a una respuesta natural inmune al VIH." (Levy 1998). El investigador de retrovirus Etienne De Harven describe el tratamiento del sida con finalizadores de cadena de DNA como "una así llamada terapia peor que la enfermedad por sí misma!" (de Harven 1999).

Debido a tal preocupación acerca de la toxicidad de las drogas anti VIH los doctores del sida han introducido recientemente "la interrupción del tratamiento estructurada" (Lori et al 2000) o "vacaciones de las drogas" (Christensen 2000), para permitir a los pacientes el recuperarse de los efectos tóxicos de los finalizadores de cadena de DNA, tales como el AZT, ddl, y d4T, y los inhibidores de proteasa prescritos para matar al VIH. En palabras de Kendall Smith del hospital de Nueva York- centro médico Cornell, " en este momento, la enfermedad amenaza a la vida (él no dijo VIH), por un lado, y las drogas que tenemos hasta ahora poseen una toxicidad que si amenaza a la vida por el otro lado. Esto nos sitúa entre la espada y la pared." (Christensen 2000).

En vista de esto el gobierno de los Estados Unidos ha dispuesto a un panel de científicos de sida para revisar los efectos tóxicos de los medicamentos antivirales y ha emitido recomendaciones para restringir las prescripciones de drogas anti VIH las cuales fueron publicadas por el New York Times (Altman 2001b):

 

"Modificando una política sostenida durante mucho tiempo, los oficiales federales de la salud ahora recomiendan el tratamiento para el virus del sida se ha postergado tanto como sea posible para las personas carentes de síntomas debido a la creciente preocupación sobre los efectos tóxicos de las terapias... más recientemente, la preocupación ha crecido acerca del daño de nervios, debilitación de huesos, acumulaciones no usuales de grasa en cuello y abdomen, diabetes y numerosos efectos colaterales diversos de la terapia. Muchas personas han desarrollado niveles peligrosamente altos de colesterol y otros lípidos en la sangre, la preocupación creciente de que las personas infectadas por VIH pudieran encontrarse frente a otra epidemia- de enfermedad de corazón.... el doctor Fauci, quien es co-consejero de dicho panel, dijo en una entrevista, "estamos adoptando un perfil de recomendación significativamente más conservador"". (De acuerdo al panel), "aún falta mucho por aprenderse acerca de cómo tratar de la mejor manera a los individuos infectados por VIH".

 

Sin embargo, es difícil entender, porque es que les tomó a los investigadores del sida 14 años a partir del introducción de los terminadores de cadena de DNA a cómo drogas anti VIH (Kolata 1987) el realizar estas observaciones y emitir advertencias acerca de los "efectos colaterales" de estas drogas.

En abril del 2001, la FDA realizó seguimiento a estas preocupaciones al "ordenar a los fabricantes de drogas a disminuir el tono de sus anuncios de medicamentos contra el sida, llamándolos "engañosos"... ya que esos anuncios hacen suponer una eficacia mayor a la demostrada por la evidencia sustancial, o minimizan los riesgos asociados con las drogas para el VIH" (Russell 2001) - una vez más a 14 años después de haber aprobado esas drogas a para 450,000 americanos actualmente.

En muchos otros observadores independientes han desde ese punto comentado acerca de la "vuelta en U" realizada por los investigadores de sida (Day 2000) alejándose de la opinión "golpear al VIH temprano y duro" en 1995 (Ho 1995)  y opinando ahora, reducir, saltar y retrasar los tratamientos, e incluso eliminando algunas drogas anti VIH (Altman 2001c; Associated Press 2001). Aún en los medios conservadores, los científicos tales como la revista Mothering ahora advierte a las futuras madres no usar drogas antivirales durante el embarazo dando a conocer las consecuencias clínicas para los bebés que rompen el corazón, y acerca de las desmedidas presiones realizadas por los médicos e incluso las autoridades legales sobre las madres para obligar a el seguimiento a las prescripciones de terminadores de cadena de DNA para sus bebés (Farber 1998; Gerhard 2001; Hodgkinson 2001).

Pero a pesar de la preponderancia del evidencia en contra de las drogas del VIH, estas drogas no han sido restringidas o prohibidas por ningún país exceptuando a Sudáfrica (Cherry 2000).

 

4.4 Predicción 3: las enfermedades del sida y la epidemia no son otro limitantes por vía de la inmunidad

 

La hipótesis de las drogas predice que el sida no es auto limitante por vía de la inmunidad. En efecto después de 20 años transcurridos en epidemia del sida, no hay evidencia de inmunidad individual en contra de sida, así como tampoco hay evidencia de que ninguna de las epidemias del sida sea auto limitante (Organización Mundial de la Salud 1999; la declaración de Durban 2000; centros para el control y prevención de enfermedades 2001), (véase figura 1a,c). De acuerdo a la declaración de Durban, "no hay un fin en el horizonte". Efectivamente las cronologías de la epidemia actual de sida se ajustan exactamente a los cursos de tiempo de las epidemias de enfermedades químicas que no son otro limitantes, tales como la epidemia de drogas americana mostrada en la figura 2, y las epidemias de fumadores y del consecuente cáncer de pulmón en Inglaterra, mostrado la figura 3b.

 

4.5 Predicción 4: no hay sida en ausencia de drogas recreativas o antivirales, a pesar de del VIH

 

Para probar esta predicción, personas positivas a los anticuerpos del VIH, los cuales no usan drogas, deberán ser identificados quiénes sobreviven el período latente hipotético promedio para pasar del VIH al sida de cinco a 10 años (3, tabla 4). Los siguientes ejemplos se ajustan a esta predicción.

El 2002 en San Francisco Chronicle describió a un pequeño grupo de supervivientes de VIH libres de droga y libres de sida, de largo plazo. Entre ellos se encuentra un artista saludable que ha sido VIH positivo durante 23 años (basándose en las muestras de sangre congeladas) y fue "hostigado por sus doctores cuando rechazó empezar a tomar medicamento" (Hendrix 2002). Más allá, una bebé VIH positiva de un año, tratada con AZT con severos dolores musculares, insomnio, náusea y retraso en el crecimiento fue retirada del tratamiento con AZT en 1992 basándose en esta hipótesis, y como resultado la bebé inmediatamente se recupero (Duesberg 1996b). Ahora, a la edad de 11, ella es completamente normal, una chica saludable, y una jugadora que encabeza al equipo escolar de soccer (Sheryl y Steve Nagel, comunicado personal). Adicionalmente, la revista People acaba de escribir a una mujer saludable que ha sido VIH positiva durante un estimado de 15 años, y "no requiere de medicación". La mujer desde entonces ha fundado un grupo de apoyo llamado centro para las conexiones positivas, para heterosexuales y VIH positivos en Miami (Cheakalos y Rosza 2002). En Los Angeles, Christine Maggiore es VIH positiva desde 1992, y ha dado a luz a dos niños muy saludables, de edades 1 y cinco años, y jamás ha tomado drogas anti VIH. Maggiore, antiguamente consejera VIH-sida, también desde entonces ha fundado un grupo de apoyo, Alive & Well, y ha escrito un libro, ¿y si todo lo que creías quesadillas acerca del sida fuera falso?, para instruir a los VIH positivos sobre el no uso de drogas anti VIH (Maggiore 2000). Un apéndice del libro muestra cartas de 34 graduados-Maggiore, todos viviendo más de 10 años con VIH pero sin drogas anti VIH, o después de haber descontinuado el uso de tales drogas.

Incluso los investigadores del VIH sida han confirmado de manera inadvertida nuestra predicción de no sida en VIH positivos libres de drogas. Por ejemplo, David Ho, signatario de la declaración de Durban, señala que en un grupo de "supervivientes a largo plazo" del VIH estudiados en su laboratorio, "ninguno ha recibido terapia anti retroviral" (Cao et al 1995). En una publicación paralela, Pantaleo et al estudiando un grupo de "no progresantes" a largo plazo de VIH, han realizado la misma observación (Pantaleo et al 1995). Ho et al recientemente atribuyeron la supervivencia a largo plazo a unas proteínas humanas especiales, nombradas "defensinas" (Zhang et al 2002), pero reconocieron personalmente que todo lo supervivientes de largo plazo una vez más, se habían abstenido de las terapias anti VIH (David Ho, comunicado personal). Uno se pregunta a porqué es que ningún humano debiera jamás enfermarse del VIH, si el genoma humano incluye en su código defensinas contra el VIH! Muñoz reportó que ninguno de los supervivientes a largo plazo del estudio más grande fundado federalmente acerca de los factores de riesgo de sida de homosexuales masculinos, el estudio MACS, ha usado AZT (Muñoz 1995). Fahey et al observaron que entre homosexuales masculinos, VIH positivos con menos de 200 células T. por micro Litro, "45% del grupo que estaba libre de sida > o = 3 años después de que las células CD4+ cayeron debajo de 200x106/l no habían usado estos tratamientos (anti VIH)." (Hoover et al 1995). De acuerdo a una revista de la Universidad, los investigadores de sida Abrams y Levy de la Universidad de California en San Francisco han dictado cátedra en 1998 acerca de supervivientes del VIH a largo plazo libres de drogas, a sus estudiantes médicos (Tanaka 1996; Duesberg y Rasnick 1998). Levy también publicó en 1998 en Lancet, que "la respuesta inmune antiviral éste iba es característica de los sobrevivientes a largo plazo que han sido efectuados por más de 20 años, no tienen síntomas, y no han estado sujetos a ninguna terapia" (Levy 1998). En 1999, Pitcher et al también escribieron a un grupo de nueve "no progresantes a largo plazo con infecciones del VIH-1 no tratadas durante siete a 15 años", en comparación con los controles con una "disminución de células T. con terapia anti retroviral" (Pitcher et al 1999). Un equipo de investigación australiano describió a un grupo de VIH positivos sin tratamiento que fueron infectados por transfusión sanguínea pero no desarrollaron sida 10 años más tarde (Learmont et al 1992). Más allá, Migueles et al (2000) reportó que ninguno de 13 sobrevivientes a largo plazo han recibido "terapia anti retroviral". Carr et al (2001) observó incluso una recuperación de hipertensión fatal, falla de hígado y disfunción mitocondrial después de haber descontinuado el uso de drogas antivirales que habían sido prescritas a un hombre VIH positivo previamente saludable. Por lo tanto los investigadores del VIH sida confirman nuestra predicción de que los VIH positivos, que no usan drogas, no desarrollan sida o incluso pueden recuperarse de él.

En un esfuerzo para obtener pruebas independientes de que abstenerse de las drogas anti VIH y drogas recreativas es suficiente para sobrevivir las infecciones VIH o incluso recuperarse del sida, uno de nosotros CK, en 1985 inició un estudio de pacientes de sida de Kiel, Alemania, los cuales se ofrecieron voluntariamente a abstenerse de tratamientos anti VIH. Sorprendentemente, sólo el 8% (3 de 36) de los pacientes no tratados con drogas anti VIH han muerto desde el momento en que sus anticuerpos VIH fueron detectados por primera vez, dos de ellos 16 años y uno 10 años después de su primer diagnóstico de anticuerpos contra el VIH (tabla 8). La mayoría se ha recuperado de sus síntomas iniciales indicativos de sida. En contraste, 63% de todos los pacientes de sida alemanes (11,700 de 18,700) de los cuales la mayoría fueron tratados desde 1987 con drogas anti VIH han muerto (Instituto Robert Koch 2000). Por lo tanto nuestra muestra relativamente pequeña apoya la hipótesis de que sin drogas anti VIH y/o drogas recreativas el VIH falla en ocasionar sida. En efecto los pacientes de sida sin drogas se recuperan, sin importar la presencia de VIH.

 

4.6 En resumen, la hipótesis química del sida explica los hechos del sida, y resuelve toda las paradojas del hipótesis del VIH sida

 

Nuestra revisión muestra que el hipótesis de sida químico explica todos los hechos de sida: la distribución no aleatoria del sida por drogas en los Estados Unidos y Europa, la enfermedad de sida específica a grupos de riesgo en los Estados Unidos y Europa como consecuencias de drogas específicas ni grupos de riesgo, la distribución han de sida por malnutrición en África, el hecho de que el sida químico no sea contagioso, la ausencia de inmunidad natural en contra del sida químico, la dependencia de las enfermedades del sida con el estilo de vida, no relacionados con, pero típicamente mucho tiempo después del infección por VIH, y las curvas de tiempo de las epidemias de sida en Estados Unidos y Europa como consecuencia a las epidemias de drogas.

Adicionalmente el sida químico prueba que el VIH no es necesario para ni siquiera una enfermedad Victoria decida, debido a que (i) las drogas y la malnutrición ocasionan enfermedades específicas de sida sin importar la presencia del VIH, debido a que (ii) el riesgo a desarrollar sida en positivos a los anticuerpos archive y en negativos es proporcional al grado o dosis del uso de drogas, y (iii) porque toda las enfermeras del sida han sido diagnosticadas en grupos de riesgo libres de VIH por investigadores del sida (Duesberg 1993d) y también mucho antes de la era del sida (diccionario médico Stedman 1982). Por lo tanto, el VIH cumple con todos los criterios para un virus pasajero, mostrado en la tabla 4 y descrito anteriormente (Duesberg 1994; Duesberg y Rasnick 1998). Nuestra propuesta resuelve la paradoja fundamental del hipótesis VIH sida: la paradoja de que un retrovirus latente, no citopático e inmunológicamente neutralizado, que está presente en menos de una de 500 células T susceptibles y raramente expresado en algunas de ellas, pudieran causar una plétora de enfermedades fatales en hombres y mujeres jóvenes sexualmente activos. Y, que la plétora de enfermedades atribuidas a este virus no se muestre hasta después de cinco o 10 años posteriores al infección.

La hipótesis química del sida podría ser rápidamente refutada por cualquiera de estos experimentos:

 

(i)                 demostrar que en dos grupos iguales, difiriendo únicamente con respecto a la infección por VIH, los VIH positivos desarrollan sida pero los VIH negativos no (por encima de los riesgos bajos y establecidos durante mucho tiempo de las enfermedades definitorias de sida en la población general) los reclutas VIH positivos y VIH negativos del ejército de los Estados Unidos, el cual examina de manera rutinaria el VIH, serían ideales para este experimento ya que su salud, estilos de vida y edad son muy cercanamente similares.

(ii)               Demostrar que en dos grupos iguales de usuarios de drogas intravenosas, difiriendo únicamente en la presencia del VIH únicamente los VIH positivos desarrollan enfermeras de sida.

(iii)             Demostrar que en dos grupos iguales de humanos VIH positivos, difiriendo únicamente en la adicción a drogas recreativas, ambos grupos tienen la misma incidencia de enfermedades definitorias de sida.

(iv)              Demostrar que en dos grupos iguales de humanos o animales libres de VIH, difiriendo únicamente con respecto a la adicción a o tratamiento con drogas recreativas, ningún grupo desarrollará enfermedades historias de sida a través del tiempo.

(v)                Demostrar que en dos grupos iguales de VIH positivos, difiriendo únicamente en el tratamiento con drogas anti VIH, el grupo sin tratamiento desarrollar sida mucho tiempo antes que el grupo tratado.

(vi)              Demostrar que en dos grupos iguales de madres embarazadas y VIH positivas, difiriendo únicamente en el, ahora estándar, tratamiento con AZT durante los últimos dos trimestres, aquellas tratadas con AZT están libres de abortos y dan a luz bebés saludables, pero aquellas que no son tratadas, ya sea abortan espontáneamente o dan a luz bebés con sida.

(vii)            Demostrar que en dos grupos de hemofílicos de VIH positivos iguales en cuanto a edad y dosis de vida de factor VIII, que difieren únicamente en cuanto a sus tratamientos anti VIH, aquellos sin tratamiento tienen mayor mortalidad y mayor riesgo de sida que los controles tratados.

 

A pesar de que los estudios controlados propuestos aquí siguen los estándares clásicos, científicos, no están disponibles en la inmensa literatura de sida. Esto es sorprendente debido a la gran cantidad de grupos orientados al sida o "activistas" revisando la investigación del sida en búsqueda de fallas con nuevas pistas. La carencia de estudios adecuadamente controlados o de los efectos a largo plazo de drogas recreativas y drogas anti VIH en animales es particularmente sorprendente, debido a que los fondos para la investigación de las drogas y del sida son abundantes. Y aún a pesar del intolerancia científica de la ciencia actual del sida en contra de hipótesis alternativas (Weiss y Jaffe 1990; Cohen 1994; O’Brien y Goedert 1996), la patogénesis de la mayoría de los químicos que se propone aquí causan sida -drogas ilícitas drogas antivirales,