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Metodología Clínica

 

Para esta parte del estudio se formaron dos grupos de pacientes:

 

En ambos grupos se efectuó:

1.       Historia clínica.

2.       Exámenes de laboratorio clínico y exámenes radiológicos.

3.       Investigación sobre el agente o los agentes inmunodepresores.

4.       Valoración de estilo de vida, condiciones de la vivienda y del área laboral y de las rutinas diarias del paciente.

5.       Análisis de los medicamentos prescritos previamente y en uso actual, tipo de medicamento, dosis y duración del tratamiento así como los efectos colaterales ocasionados por este.

6.       Historia de vacunas y análisis de si el paciente había recurrido a la herbolaria o la medicina homeopática.

7.       Valoración de los hábitos alimenticios del paciente.

8.       Valoración del perfil psicológico del paciente.

  

La mayor parte de los poco más de 200 casos considerados para este estudio cumplieron con las propuestas y demandas que esta nueva alternativa de tratamiento les exigía:

 

1.       Cambio en el régimen alimenticio del paciente.

2.       Cambio hacia una actitud psicológica positiva ante las posibilidades de recuperación ofrecidas por el nuevo tratamiento.

3.       Suspensión del tratamiento con anti-retrovirales.

4.       El paciente VIH – positivo aclaraba sus dudas acerca de la alta toxicidad y facultades inmunodepresoras de los medicamentos anti-retrovirales.

5.       Inicio en el uso diario de antioxidantes (ácido lipoico).

6.       Acondicionamiento físico.

7.       Sugerencia de un reordenamiento de la vida sexual del paciente (sin hacer ninguna valoración moral de la misma).

8.       Reincorporación a las áreas laborales y vida familiar.

9.       En el caso de ser detectadas, tratamiento específico de enfermedades infecciosas.

 

Durante el estudio a ningún paciente se le solicitó la prueba de ELISA o el Western Blot. Las pruebas de CD4, CD8 y Carga Viral se solicitaron en algunos casos pero en relación al estudio de enfermedades infecciosas y en ningún caso en relación con el VIH. El Perfil Torch se le solicitó al 80% de los pacientes. Uno de los hallazgos más significativos obtenido en este estudio es que se encontró que en el 60% de los casos, los pacientes estaban infectados por algún tipo de Herpes, factor que tal vez haya influido en el resultado positivo que el paciente obtuvo por medio de las pruebas de ELISA y el Western Blot.

 

También es importante señalar la diferencia en las perspectivas clínicas y de tratamiento entre la teoría viral y la no viral. En esencia, la diferencia es esta: Si el médico considera que el Síndrome de Inmunodeficiencia se adquiere mediante el retrovirus VIH, entonces este seguirá un protocolo de tratamiento definido por esta supuesta infección; este tipo de perspectiva no toma en cuenta la historia clínica del paciente, su sintomatología, su perfil psicológico, etc. En el caso de que el médico considere que el Síndrome de inmunodeficiencia NO es adquirido mediante el supuesto retrovirus VIH, entonces al paciente se le trata de manera individualizada, considerando todos los factores arriba mencionados  y sin tomar en cuenta para nada su estatus como cero-positivo.

 

Los siguientes son los principios básicos para el tratamiento y la prevención del sida:

1. SEÑALAR LAS CAUSAS REALES DEL SIDA

1.1. Es absolutamente necesario erradicar del individuo y de la comunidad las creencias erróneas de que el sida es una enfermedad infecciosa, viral, contagiosa, mortal y para la cual no hay cura (1-11). Debe por lo tanto erradicarse la ecuación prevaleciente de que: VIH=SIDA=MUERTE

1.2. Igualmente debe erradicarse el mito de que ser "VIH-positivo" indica estar infectado con el virus que supuestamente causa el sida, puesto que ser "VIH-positivo" o “seropositivo” en realidad significa estar intoxicado u oxidado (46).

1.3. Esas creencias equivocadas deterioran de por sí al sistema immune y contribuyen a la génesis del sida como lo demuestra la psiconeuroinmunología (47-53).

1.4. Debe explicarse detalladamente cómo las exposiciones involuntarias y algunas veces voluntarias, múltiples, repetidas y crónicas a los agentes estresantes inmunológicos de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional; intoxican, oxidan y deterioran progresivamente al sistema inmune hasta colapsarlo, generando así el sida (4,54).

2. DIAGNOSTICAR CON BASES CLÍNICAS Y DE LABORATORIO

2.1. Mantener en mente que las exposiciones involuntarias o voluntarias, múltiples, repetidas y crónicas a agentes estresantes no sólo intoxican y deterioran progresivamente al sistema inmune sino también a los demás órganos y sistemas corporales (4,54). Además, la exposición a estos agentes tóxicos no afecta en igual forma a todas las personas, de tal suerte que similares situaciones de estrés pueden producir diferentes patrones de enfermedad (a-j,z).

2.2. En consecuencia, el estado completo de salud del individuo o la comunidad debe evaluarse cuidadosamente utilizando para ello técnicas clínicas y pruebas de laboratorio convencionales para determinar el estado de la sangre, suero, plasma, orina, materias fecales y otros líquidos corporales. Pueden utilizarse además las pruebas de diagnóstico alternativas y complementarias disponibles tales como iridología, kinesiología, bioeloctrónica, pulsos de la medicina oriental y otras pruebas similares (d-j).

2.3. Es ideal poder evaluar en detalle el estado de funcionamiento del sistema immune, con exámenes tales como conteos de células T y B, respuestas blastogénicas de linfocitos, proliferación y diferenciación de células T, activación de linfocitos citotóxicos, actividad de la timulina, complemento total, C3, C4, dosificación de inmunoglobulinas (55-57).

2.4. Evaluar en detalle el estado de activación del sistema immune con pruebas tales como exámenes serológicos para hepatitis A, B, C, sífilis, toxoplasma, diferentes tipos de virus herpes, infección citomegálica, rubeola, mononucleosis, factor reumatoideo, antiestreptolisinas, eritrosedimentación, proteina C reactiva, beta 2 microglobulina, pruebas de Combs, aglutininas, complejos inmunes y pruebas cutaneas (55-57).

2.5. Evaluar el estado de funcionamiento de las glándulas endocrinas, los riñones, el hígado, la piel y todos los demás órganos y sistemas corporales.

2.6. Es conveniente evaluar meticulosamente los marcadores del estado nutricional con exámenes tales como proteinas totales, albumina, electroforesis de proteinas, hierro sérico, transferrina, ferritina, folatos, B12, B6, tiamina, niacina, biotina, riboflavina, acido pantoténico, carnitina, inositol, biopterinas, colinas (58-77).

2.7. Evaluar los marcadores del estado de antioxidación con exámenes tales como dosificación de vitamina C, vitamina A, retinol, carotenos totales, alfacaroteno, betacaroteno, licopeno, luteina/zeaxantina, betacriptoxantina, flavonoides, vitamina E, alfatocoferol, gamatocoferol, cobre, ceruloplasmina, zinc, selenio, cromio, magnesio, manganeso, glutation, glutatión peroxidasa, N-acetilcisteina y tiol sistémico (9-44,78,79).

2.8. También es conveniente evaluar los marcadores del estado de oxidación con examenes tales como el biomarcador de la oxidación de bases del ADN (8-hidroxy-2-deoxiguanosina) y biomarcadores de la peroxidación de grasas tales como malondialdehido, hidroperóxidos grasos, proteinas oxidadas, prueba del salicilato, glutatión reducido, catalasas y superoxidodismutasa (80-83).

2.9. Las pruebas de ELISA, Western blot y Carga viral consideradas erróneamente como indicadoras de “infección VIH” (84-98), deben en realidad interpretarse como biomarcadores indirectos del estado de estrés oxidativo e intoxicación del individuo o la comunidad (46). En tal sentido, el fenómeno conocido como VIH antes que ser causa es un efecto de las exposiciones a agentes estresantes e indica presencia de proteinas liberadas y acumuladas durante las respuestas al estrés (99-107). Debe entenderse con detalles cómo las denominadas “pruebas para VIH” no detectan infección con el “VIH” puesto que no existe ninguna evidencia científica de que el fenómeno conocido como “VIH” sea realmente un virus (108-113).

3. EVITAR EXPOSICION A AGENTES ESTRESANTES INMUNOLOGICOS

3.1. Debe evitarse mayor intoxicación de órganos y tejidos impidiendo al máximo posible la exposición a agentes estresantes inmunológicos (4,54), principalmente los relacionados en los puntos siguientes:

3.2. Estresantes de origen químico tales como tabaco, alcohol, drogas sicoactivas y afrodisíacos (cocaína, heroína, crak, nitritos inhalables o “poppers”, anfetaminas, etc.), polución química, lubricantes, detergentes, pinturas, aerosoles, pesticidas, preservativos de alimentos, fármacos tóxicos incluyendo a antibióticos, corticosteroides, quimioterápicos y antiretrovirales (4,6-8,114-118).

3.3. Estresantes de origen físico tales como radiaciones ionizantes y no ionizantes, campos electromagnéticos originados en instrumentos eléctricos y electrónicos , geopatías y cosmopatías (4,119).

3.4. Estresantes de origen biológico tales como sangre y derivados, semen, especialmente por via rectal, vacunas , infecciones de transmisión sexual, otras infecciones y parasitosis (4,120,121). Evitar el sobrecrecimiento de Candida albicans en el tracto gastrointestinal y su diseminación a otros sitios (i ,y). En lugares subdesarrollados es necesario garantizar agua potable, así como una buena disposición de excretas y basuras para evitar nuevas infecciones y parasitosis (121).

3.5. Estresantes de origen mental tales como ansiedad, fobias, temores , depresión y pánico (4,122). Es absolutamente necesario erradicar toda duda acerca de lo que realmente es el sida y su tratamiento y prevención en el individuo, su familia y en la comunidad (47-53). Debe comprenderse cómo desde el punto de vista científico, es posible curar y prevenir el sida.

3.6. Estresantes de origen nutricional tales como la falta de alimentación en países subdesarrollados y el exceso de comida “basura o chatarra” en países desarrollados (4,123). Nada nos pone más en contacto con el medio ambiente como los alimentos que ingerimos. En consecuencia, es necesario tener una alimentación lo más natural posible eliminando tabaco, alcohol, café, té, chocolate, colas, gaseosas o sodas, alimentos procesados, enlatados, que contengan conservantes y productos refinados como azúcar y harina blancas y adulcorantes con aspartamo. Reducir el consumo de proteína y grasa animal, incluidos los lácteos, así como el consumo de azúcares y dulces. De otro lado, en lugares subdesarrollados es un requisito absoluto y prioritario resolver la carencia de alimentos (123).

3.7. Hábitos de vida: La salud y la enfermedad están relacionados con nuestros hábitos diarios y con la actitud ante la vida (2,4,124-129). Es necesario adoptar una actitud positiva y crítico-constructiva, de tal manera que los “pacientes seropositivos” se conviertan en “inpacientes seriopositivos”. Potenciar una actitud combativa como factor de supervivencia y curación. Mantener una vida activa conservando el trabajo, descansar y dormir suficientemente, practicar ejercicio físico moderado y dejar un tiempo para el ocio y la diversión. Escuchar música que alegre el espíritu, bailar, cantar, pintar, reír. Preferible usar ropas de algodón y de colores claros. Realizar cepillado en seco y ducha con agua fría al final del baño, así como ejercicios respiratorios, de relajación, meditación y visualización. Tener una actividad sexual regular eliminando afrodisíacos, lubricantes y espermicidas tóxicos y prácticas sadomasoquistas. Apertura a la vida interior y al crecimiento personal protegiendo la naturaleza y ayudando a otras personas “seropositivas”, a otros enfermos con sida y a todos nuestros semejantes.

4. DESINTOXICAR AL SISTEMA INMUNE Y OTROS SISTEMAS

4.1. Además del sistema inmune deben desintoxicarse los sistemas de excreción: digestivo, hepático, renal, respiratorio y cutáneo y todos los demás que manifiesten signos de intoxicación (130-132).

4.2. Diferentes técnicas nutricionales, energéticas, magnéticas, físicas, mentales y espirituales han demostrado efectividad tanto en la desintoxicación como en la estimulación y regeneración del sistema inmune y otros sistemas (133-141 ,a-z). Algunas de ellas son medicina naturista y homeopatía, acupuntura y moxibustión, terapia neural, digitopuntura, medicina china, fitoterapia, terapia nutricional, terapia con agentes quelantes, hidroterapia, terapia con agua de mar, reflejoterapia, masaje linfático, ayurveda, flores de Bach, hipertermia, oxigenoterapia biocatalítica, aromaterapia, masaje terapéutico, arteterapia, músicoterapia, cromoterapia, hipnósis, yoga, tai-chi, qigong o chi kung, tuina o masaje chino, reiki, magnetoterapia, sofrología, medicina ortomolecular, medicina funcional y cuidado espiritual (133-141). Al igual que como sucede con la medicina convencional, la efectividad de cada una de estas técnicas terapéuticas depende en gran medida del conocimiento y experiencia de quien las aplique y de la aceptación por parte de quien las recibe.

4.3. Algunas plantas medicinales útiles en la desintoxicación (124-129,137,r-v,z): Es conveniente usar plantas diuréticas como la cola de caballo (Equisetum arvense) y plantas protectoras hepáticas como el cardo mariano (Silybum marianum), el boldo (Pneumus boldus), la fumaria (Fumaria officinalis), el desmodio africano (Desmodium ascendens), el astragalus chino (Astragalus membranaceus), la Ling Zhi o Reishi china (Ganoderma lucidum). El ponche de sábila (Aloe vera) se usa tanto para desintoxicar como para estimular. Forma de tomarse: se licuan 2 onzas de cristal o jugo de penca sábila, 2 cucharadas de miel de abejas, 4 granos de pimienta negra, un trocito pequeño de gingibre y el jugo de un limón amarillo. Se toma acabado de hacer, todos los días, por 30 a 60 días. Una buena higiene intestinal es crucial en la desintoxicación y puede lograrse en parte con lavativas de manzanilla seguida por lavativas de aceites de girasol y de lino y con aporte suplementario de lactobacilos.

4.4. Alimentación desintoxicante y antioxidante (2 ,4,123-128): Se sugiere limpieza orgánica por ejemplo con dieta depurativa, sin productos animales ni margarinas y con frutas y verduras biológicas u orgánicas. La dieta depurativa de la Dra. Kousmine es una buena opción (142). Se sugiere consumir cereales completos o integrales cocidos o crudos, enteros, aplastados o molidos (arroz, cebada mondada o perlada, trigo sarraceno, avena). Reducir el consumo de azúcares y dulces. Incrementar el consumo de frutas frescas y secas, verduras y legumbres crudas, orgánicas o biológicas y de la estación. Consumo abundante de líquidos: agua (al menos un litro y medio por día), zumos o jugos de frutas y verduras principalmente de zanahoria, caldos vegetales, y zumos verdes como fuente de clorofila (por ejemplo, licuar en agua: lechugas, espinacas, apio, hierbabuena, perejil, cilantro, y similares y tomar sin colar). Evitar productos lácteos, usando como alternativa leche de almendras, de nueces , de avellanas, de avena, de arroz. Evitar el uso de soja transgénica muy común en los Estados Unidos, Canadá y Argentina. Es aconsejable el ayuno desintoxicante supervisado (143). Es muy conveniente también, tomar alimentos bifidogénicos, por ejemplo yogur y kumis hechos con leche de ovejas o cabras, tufu y miso (144). El aceite de coco que es fuente de ácido láurico y caprílico tiene efectos anti cándida (i).

5. ESTIMULAR Y REGENERAR AL SISTEMA INMUNE Y OTROS SISTEMAS

5.1. Debe iniciarse éste proceso junto con el de desintoxicación y ésto puede durar meses, años, o toda la vida, dependiendo de las condiciones específicas de cada persona o comunidad.

5.2. Deben garantizarse niveles óptimos de antioxidantes (145-150,r,s) por ejemplo con el uso de vitamina A y carotenoides (151-170), vitamina E (preferiblemente Ed) (162,171,172), vitamina C (173-175), selenio (30-33), n-acetil cisteina (34-40), l-glutamina (i), zinc (41-44), cobre (44), manganeso (r), ácido alfalipoico (r), ubiquinona o coenzima Q10 (r) y flavonoides o vitamina P (r); evitando sobrepasar los niveles sanguíneos normales y recordando el potencial tóxico de metales   y vitaminas liposolubles.

5.3. El tener niveles normales de vitamina A y otros carotenoides evita lo que erróneamente se conoce como “transmisión del VIH/sida” de persona a persona (176-178), de la madre al feto durante el embarazo y el parto (179-190) o durante la alimentación materna (191). Recordar el potencial teratogénico de la vitamina A, betacaroteno y otros carotenoides (192).

5.4. Algunas interleukinas como la IL2, factores de crecimiento, vitaminas del complejo B, vitamina D y lítio tienen utilidad por sus efectos estimulantes y regeneradores (193-201).

5.5. Deben corregirse con meticulosidad las anormalidades de macronutrientes y micronutrientes (202-212).

5.6. Algunas plantas inmunoestimulantes y/o antioxidantes (137,213-222): penca sábila (Aloe vera), astrágalus (Astragalus membranaceus), eleuterio o ginsen (Eleutherococcus senticosus), Fo-ti (Polygonum multiforum), cúrcuma (Curuma longa), equinácea (Echinacea angustifolia y E. purpurea), ajo (Allium sativum), regaliz (Glycyrrhiza glabra), hidrastis o sello de oro (Hydrastis Canadensis), uña de gato (Uncaria tomentosa), ginkgo (Ginkgo biloba), semillas de toronja (Vitis vinifera), zarzaparrilla (Smilax officinalis y S. aspera). Tranquilizantes y relajantes: pasiflora (Passiflora incarnata), valeriana (Valeriana officinalis), manzanilla (Matricaria chamomilla), hierbabuena (Menta sativa), lavanda (Lavanda officinalis), eleuterococo o ginsén de Siberia (Eleuterococus senticosus).

5.7. Alimentación antioxidante, estimulante y regeneradora (2,4,124-129): Además de la alimentación desintoxicante descrita en 4.4., se sugiere una dieta vegetariana o semivegetariana con abundantes frutas principalmente papaya, mango, kiwi, piña, aguacate, bananas, frutas secas; verduras, cereales, legumbres y algas. Pocos productos animales. Preferir el pescado blanco con grasa y la carne de cordero y cabra. Preferible usar sal marina. Usar 60 a 80% de alimentos crudos con productos biológicos u orgánicos, frescos e integrales. Siempre que sea posible usar abundante ajo, cebolla, espárragos, cítricos, remolacha roja, col, repollo, brócoli, coliflor, repollitas de Bruselas, zanahoria, levadura de cerveza, germen de trigo, polen, leguminosas y cereales germinados. Usar aceites prensados al frío (por debajo de los 40 grados C), pues así conservan ácidos grasos poliinsaturados y escenciales, necesarios en la regeneración de tejidos y en procesos antiinflamatorios, de antioxidación e inmunoestimulantes. Los aceites de cárcamo, girasol y oliva, en su orden, son buena fuente de vitamina F o ácido linoleico. El aceite de lino es fuente de ácido alfa linoleico.

6. TRATAR LAS MANIFESTACIONES CLINICAS DEL SIDA

6.1. Debe utilizarse el tratamiento específico convencional (223-227) y complementario o alternativo (a-z) para las infecciones oportunistas (candidiasis, histoplasmosis, coccidiodomicosis, criptococosis, criptosporidiosis, diferentes tipos de infecciones herpéticas, infección citomegálica, isosporiosis, tuberculosis, nocardiosis, neumonia por Pneumocystis carinii, neumonia bacteriana recurrente, septisemia por salmonella, estrongiloidiasis, toxoplasmosis); para los tumores (sarcoma de Kaposi, linfoma cerebral, linfoma de células B, linfoma de Burkitt, cáncer cervical invasivo) y para las múltiples alteraciones metabólicas (demencia/encefalopatía, leucoencefalopatía multifocal progresiva, caída del cabello, pérdida de peso, síndrome caquetizante) y las demás manifestaciones clínicas que se presenten del deterioro respectivo de los mecanismos de defensa, de vigilancia y de homeostasis del sistema immune.

6.2. Corregir las manifestaciones del deterioro de otros órganos y tejidos.

6.3. El éxito del tratamiento del sida depende en gran medida de que se garantice un estado macro y micronutricional óptimos (58-77,201-212 ,k-v).

7. PREFERIR MEDIDAS NATURALES

Es ideal que además de los profesionales convencionales se consulte a terapeutas complementarios, alternativos u holísticos, puesto que estos utilizan técnicas terapeúticas de reconocida efectividad para el tratamiento y la prevención de enfermedades degenerativas tóxicas y nutricionales como el sida (124-141,w-z).

8. HACERLO EN EL MOMENTO APROPIADO

8.1. El tratamiento y la prevención del sida como síndrome tóxico y nutricional solamente podrá ser efectivo si:

a) el individuo o la comunidad no tienen la menor duda de que lo que se hace es lo correcto, pues entienden con lujo de detalles que el sida es un síndrome degenerativo tóxico y nutricional, causado por exposiciones involuntarias y algunas veces voluntarias, múltiples, repetidas y crónicas a agentes estresantes inmunológicos, los cuales inducen un estado de intoxicación u oxidación del sistema immune y los demás sistemas corporales. Es ideal que los familiares y amigos cercanos también lo entiendan así, y

b) que el tratamiento y la prevención sean dirigidos por profesionales de la salud o terapeutas que también compartan enteramente que el sida es un síndrome tóxico y nutricional prevenible, curable y erradicable y que estén decididos y puedan hacerlo. Preferir individuos que tengan una visión amplia y global de la medicina convencional y de las medicinas alternativas o complementarias.

8.2. Es frecuente que se presenten discusiones entre las personas “seropositivas” y las enfermas, con los profesionales de la salud o con los terapeutas que consideran que el sida es una enfermedad causada por un virus denominado “VIH”. En caso de que esto suceda, deben evitarse las confrontaciones radicales que traigan mayor ansiedad y depresión a las personas “seropositivas” y a los enfermos (47-53).

8.3. Si un enfermo de sida o una persona que reacciona positivamente en las mal llamadas “pruebas para VIH” después de conocer toda la información disponible (228-230), decide cambiar los llamados antiretrovirales por una terapia alternativa y no tóxica, esto debe hacerse en forma gradual y progresiva, pues los inhibidores de proteasa que forman parte de los “cócteles” tienen acciones antioxidantes (231) y el suspenderlos en forma abrupta podría crear situaciones delicadas de estrés oxidativo e inmunosupresión.

 

 

 
   
   
 
 
   

 

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Última modificación: 05 de Diciembre de 2008 07:43:09 p.m.


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