Principal

Quienes Somos

Qué_es el_SIDA

Verdadera Historia

VIH_No Existe

Test_de SIDA  
    Entrevistas

Medicamentos

Videos Audio

Escribe a Monarcas

Contenido Solicita Material  
Test de ELISA
Test Western Blot
Test PCR
 
Falsos Positivos
 

 

 TEST DE SIDA

Gran parte del problema del sida, se debe a los mal llamados test de sida, si nadie más se hiciese esos «tests del sida» gran parte de esta problemática se acabaría, debido a que nos enganchamos por el resultado positivo y de inmediato pensamos que ya nos vamos a morir y con una ayudadita de los antirretrovirales en verdad eso pasa nos morimos. Y si nadie más se los dejase hacer, como ocurre desgraciadamente con las mujeres embarazadas, los bebés recién nacidos y los donantes de sangre, los tres nuevos grupos de riesgo creados por la «industria del sida». Lo peor es que dichos tests se siguen presentando como fiables al cien por ciento, cuando en realidad no son test del sida y mucho menos pueden detectar infección por el v.i.h. se demostró que ningún «test del sida» fue verificado con la prueba de referencia adecuada (gold standard)  que tan sólo puede ser el propio «VIH», por lo que todos son inválidos. A continuación se vió que el test Western Blot, presentado  como «test de confirmación» prohibido en Inglaterra y Gales desde 1992, no está estandarizado, no es reproducible, no es específico y da más de cincuenta reacciones cruzadas con enfermedades o situaciones tan extendidas como tener hepatitis, hemofilia, tuberculosis e incluso gripe, o haber sido vacunado de hepatitis, tétanos o incluso gripe también, o haber recibido gammaglobulinas, transfusiones de sangre o semen por vía rectal. Hoy se explica la invalidez de los «tests de anticuerpos» por razones estrictamente biológicas (por cómo funciona la inmunidad en la vida humana real) y técnicas (por cómo las condiciones del laboratorio no tienen nada que ver con esta realidad biológica). Todo ello permite afirmar con todo rigor que todos los «seropositivos» sin excepción son en realidad FALSOS POSITIVOS. Y permite exigir con un vigor cada vez mayor que los «tests del sida» deben ser PROHIBIDOS de inmediato.


El inmunólogo suizo Dr. Alfred Hässig  sostiene que los auto anticuerpos ante la proteína celular actina hacen dar positivo a los «tests del sida».

 

 Alfred Hässig. Dr. Alfred Hässig

    

TEST DE ANTICUERPOS.

==LAS PRUEBAS PARA SIDA NO SON EXACTAS.==

La inmensa mayoría de las etiquetas oficiales (seropositivo o sida) han sido colocadas basándose en distintas marcas de test que se realizan a las personas.

Muchas personas se sorprenden al saber que no hay tal cosa como una prueba para SIDA. Aquellas que se llaman popularmente “pruebas del SIDA” no identifican o diagnostican el SIDA y no pueden detectar el VIH, el virus que se dice causa el SIDA. Las pruebas ELISA y WESTERN BLOT, usadas normalmente para diagnosticar una infección por VIH, detectan solamente las interacciones entre las proteínas y los anticuerpos que se creen son específicos del VIH; no detectan el VIH por si mismo. Y en contra de la creencia popular, las pruebas mas recientes de “carga viral” no calculan los niveles del virus actual en la sangre.

Todas las pruebas de anticuerpos de VIH son extremadamente inexactas. Una de las razones para la enorme inexactitud de las pruebas es que una gran variedad de virus, bacterias y otros antigenos pueden lograr que el sistema inmunitario fabrique anticuerpos que también reaccionan con el VIH. Cuando los anticuerpos producidos como respuesta a estas otras infecciones y los antigenos reaccionan con las proteínas del VIH, se registra  un resultado positivo. Muchos anticuerpos encontrados en personas, pueden originar una lectura positiva en las pruebas de anticuerpos de VIH. Ya que la producción de anticuerpos generados por varias infecciones virales comunes puede continuar durante anos después de que el sistema inmunitario ha vencido al virus, e incluso durante toda la vida, las personas tienen reacciones falso positivas duraderas a las pruebas del VIH durante anos o por el resto de sus vidas.

La exactitud de una prueba de anticuerpos solo puede establecerse al verificar que los resultados positivos se encuentran en personas que realmente tienen el virus. Esta norma para determinar la exactitud no existía en 1984, cuando se creo la prueba de anticuerpos VIH. En cambio, hasta el momento los resultados positivos de la ELISA (prueba rastreadora), son verificados por una segunda prueba de anticuerpos llamadaWESTERN BLOT (prueba confirmatoria), cuta exactitud se desconoce. Ya que la exactitud de las pruebas de anticuerpos VIH nunca ha sido debidamente establecida, no es posible afirmar que una prueba positiva indique la presencia de una infección  activa de VIH, o incluso saber que puede indicar. En un estudio que investigo los resultados positivos confirmados por la WESTERN BLOT, 80 personas con dos ELISA positivas fueron “verificadas” por un WESTERN BLOT positivo, resultaron negativas en su siguiente WESTERN BLOT.

LOS ANTICUERPOS PRODUCIDOS EN RESPUESTA A INFECCIONES SIMPLES COMO UN RESFRIADO O UNA GRIPA, PUEDEN ORIGINAR UN RESULATADO POSITIVO Y POR CONSIGUIENTE UN FALSO POSITIVO A LAS PRUEBAS DEL SIDA.

UNA VACUNA PARA LA GRIPE Y OTRAS INMUNIZACIONES TAMBIEN PUEDEN CREAR RESULATADOS POSITIVOS AL VIH EN LAS PRUEBAS ELISA Y WESTERN BLOT. TENER O HABER TENIDO HARPES O HEPATITIS, ASI COMO LA VACUNACION PARA LA HEPATITIS B PUEDE CREAR UNA PRUEBA POSITIVA. LA EXPOSICION A LOS MICROBIOS COMO LOS QUE CAUSAN LA TUBERCULOSIS Y LA MALARIA, PROVOCA POR LO GENERAL RESULATDOS  POSITIVOS, IGUAL QUE LA PRESENCIA DE SOLITARIAS Y OTROS PARASITOS. ESTADOS COMO EL ALCOHOLISMO, ENFERMEDADES EN EL HIGADO Y SANGRE CON ALTERACIONES DEBIDO A LAS DROGAS, PUEDEN ESTIMULAR LA PRODUCCION DE ANTICUERPOS QUE REACCIONES POSITIVO A LAS PRUEBAS DEL VIH. EL EMBARAZO Y LOS EMBARAZOS PREVIOS TAMBIEN PUEDEN CAUSAR UNA RESPUESTA POSITIVA.

 


 

ANTICUERPOS, ANTIGENOS Y

 AUTOANTICUERPOS.

 

Un anticuerpo es un tipo especial de proteína (con forma de «Y») que actúa fijándose sobre un antígeno y arrastrándolo hacia médula ósea, ganglios, etc., para que ahí sea digerido por unas células fagocitarías especialmente encargadas de ello, en particular los macrófagos. Las células inmunitarias encargadas de elaborar los anticuerpos son los linfocitos B, y no los linfocitos T -y menos aún una supuesta subclase denominada «linfocitos T4»-, como se da a entender en el cuadro del «SIDA».

Un antígeno es toda sustancia (virus, bacteria viva o muerta, células, toxinas, esperma, sangre,...), en general -aunque no siempre- exterior que entra en nuestro cuerpo, que provoca la formación precisamente de anticuerpos. Normalmente los antígenos son también proteínas, entren sueltas dentro de, por ejemplo, semen o sangre, o entren formando parte de las membranas o del interior de virus, bacterias, células,...

Cuando el antígeno no es exterior sino producido por el mal funcionamiento de nuestro propio cuerpo, los anticuerpos que se forman son llamados auto anticuerpos, y este es el fenómeno base de las llamadas enfermedades autos inmunes. Así, el profesor de Inmunología suizo Dr. Hässig sostiene que «el sida es una enfermedad auto inmune», entre otras razones, porque el no correcto reciclaje por parte de los linfocitos T del billón de células que se nos mueren cada día, hace que se acumule un exceso de proteínas propias, en particular la actina, ante las que, a partir de un cierto momento, los linfocitos B generan anticuerpos. Estos auto anticuerpos ante la actina son de los que hacen dar positivo a los mal llamados «tests del sida».


 

Proteínas ¿tridimensionales o lineales?

 

Una proteína es una serie de aminoácidos colocados en un determinado orden. Para el tema, basta considerar a los aminoácidos como los eslabones que forman la cadena de aminoácidos que es cada proteína. Hay una cantidad enorme de proteínas de distinto tipo en cada una de los cien billones de células que tiene nuestro cuerpo. Una proteína se distingue de otra por su longitud (mayor o menor número de aminoácidos); por su secuencia (qué aminoácidos la forman y el orden preciso en que están situados; así, dos proteínas de igual longitud son distintas si son distintos los aminoácidos que los forman, o si, teniendo los mismos aminoácidos, es distinto el orden en que están colocados); por aditamentos que tengan (por ejemplo, residuos de azúcar); y, como veremos a continuación, por su disposición espacial.

Hay otra característica que permite distinguir las proteínas humanas entre sí: su tridimensionalidad. Por ella, dos proteínas de igual longitud y con los mismos aminoácidos en el mismo orden, son distintas si tienen formas diferentes porque su disposición en el espacio es también diferente debido a que se establecen unos enlaces de azufre estables entre los aminoácidos de la cadena. Esto hace que tengan codos, protuberancias, etc. (epitopes) distintos y que, en consecuencia, tengan unas u otras propiedades.

Desde el punto de vista de la validez o no de los «tests de anticuerpos», esta tridimensionalidad de las proteínas humanas es decisiva. En efecto, resulta que lo primero que se hace en los laboratorios es romper los mencionados enlaces y convertir las proteínas tridimensionales en lineales, ya que en caso contrario no podrían trabajar con ellas en los tubos de ensayo, electroforesis en gel, blotting o transferencia, etc. Es decir, cambian las proteínas. A partir de ahí, será pura casualidad que lo que ocurra con ellas en los experimentos pueda también ocurrir en el cuerpo humano. Y es pura ciencia-ficción que las conclusiones a que se llegue en los laboratorios se extrapolen a lo que sucede en el interior de nuestro cuerpo...

 


 

El mito de la especificidad de los

 anticuerpos.  

El equipo australiano de la Dra. Papadopulos explica que los «tests del sida» no pueden ser específicos porque el «VIH» no ha sido aislado y los «anticuerpos no son específicos sino poli específicos o promiscuos» .

Eleni Papadopulos-Eleopulos.

 Se sigue alimentando la creencia de   que  los anticuerpos son específicos,    queriendo indicar con ello que cada   anticuerpo se forma sólo para un  determinado antígeno. Se usa la engañosa imagen de que el anticuerpo se une al antígeno ante el que se ha formado como una llave a su   cerradura, es decir, cada tipo de cerradura sólo puede recibir un tipo de llave. Con ello se da a entender que cada tipo de anticuerpo sólo corresponde a un tipo de antígeno, lo cual sería la consecuencia lógica de que cada tipo de antígeno sólo provoca un tipo de anticuerpo.

La realidad es bien otra, y lleva a la Dra. Elenni Papadopulos a formular que «los anticuerpos son promiscuos». Y se entiende cuando se sabe que:

En la realidad, una misma proteína-antígeno hace que para ella se formen varios anticuerpos que van dirigidos hacia sus distintas zonas, ángulos, codos, etc., es decir, hacia los numerosos epitopes que tiene por ser tridimensional. Luego toda proteína genera la formación de anticuerpos poli clónales, o sea, anticuerpos distintos. Y tan sólo en condiciones de laboratorio se pueden obtener lo que se llama «anticuerpos monoclonales», es decir, anticuerpos todos iguales entre sí.

En la realidad, un mismo anticuerpo se puede unir a antígenos distintos, y ello por la sencilla razón de que proteínas diferentes pueden tener los mismos epítopes.

Esta realidad biológica destroza la promocionada imagen «llave-cerradura», que se muestra absolutamente errónea e interesada cuando además se sabe que:

Supongamos que, como promedio, tanto la proteína-antígeno como la proteína-anticuerpo tienen cada una unos mil aminoácidos componentes. Resulta que la superficie de contacto por la que un anticuerpo determinado se une a un antígeno determinado, es tan sólo de entre cinco a diez aminoácidos, es decir, de poquísimos, y no de los cientos o incluso del millar completo que sugería la imagen de especificidad. Luego la solidez del engarce deja muchísimo que desear.

Además, los enlaces bioquímicos que se tienden entre los poquísimos aminoácidos que establecen puentes entre el anticuerpo y el antígeno, son muy hábiles. Es decir, pequeños cambios de temperatura, acidez, concentración de minerales, etc., hacen cambiar los enlaces, con lo que el anticuerpo determinado ya no se unirá al antígeno determinado, y puede en cambio unirse a otros antígenos a los que no se uniría si no hubiesen cambiado las condiciones. Análogamente, al antígeno determinado primero puede ahora unirse otros anticuerpos que en las condiciones anteriores no lo habrían «reconocido». Pero si tan sólo ligeros cambios de temperatura pueden hacer que un anticuerpo no reconozca a «su» antígeno, y la temperatura del cuerpo humano es de 37° C, aparecen preguntas del tipo: ¿A qué temperatura se hacen los «tests del sida» en los laboratorios? ¿Qué consecuencias tienen los cambios de temperatura -a veces se congelan y luego descongelan...¿hasta qué temperatura?- y las condiciones de almacenamiento y transporte a que son sometidas la inmensa mayoría de las muestras de sangre desde que son extraídas hasta que son analizadas?

Pero además de los cambios de temperatura, también los cambios de otros factores hacen variar los mencionados enlaces, con lo que aparecen más preguntas: ¿Qué consecuencias tienen los productos químicos y otros que se introducen para convertir las proteínas tridimensionales en lineales, para fijar las proteínas en las membranas de los tests, para colorearlas, etc., etc., etc.?

 

Para colmo, resulta que si se tienen unos anticuerpos monoclonales determinados ante una proteína determinada y se va aumentando la concentración de dichos anticuerpos, estos anticuerpos únicos acaban uniéndose a casi cualesquiera otras proteínas que se pongan en su presencia. Y ocurre que los CDC de Atlanta recomendaron en 1985 que las muestras de personas de alto riesgo (homosexuales, drogadictos, hemofílicos) fuesen calentadas o/y incubadas durante largo tiempo o/y mezcladas con productos astringentes, todo lo cual crea sequedad y constricción, lo cual implica un aumento de la concentración de anticuerpos. Esta mayor concentración hará que los anticuerpos, sean los que sean, presentes en la muestra así tratada acaben pegándose a las proteínas de los tests, por lo que la persona será diagnosticada como «infectada por el VIH». Es decir, oficialmente se ha actuado de forma que los prejuicios dirijan los resultados de los «tests del sida» de manera que aquellas personas que según el inventado modelo de sida tenían que dar positivo a los tests, efectivamente diesen positivo en mayor número que las demás. Esto está en sintonía con la advertencia que aparece en las instrucciones de algunos de estos tests avisando de que «en la población general, pueden dar una alta tasa de falso-positivos». ¿Cómo la tasa de falso-positividad puede depender de a qué grupo de población se apliquen los tests, a no ser que, como estamos dejando claro, los anticuerpos que detectan estos tests no son ni pueden ser específicos para el inexistente «VIH»?


 

Pregunta final.

¿Qué tiene que ver el resultado obtenido en los «tests de anticuerpos» que, tras sus operaciones en el laboratorio, el analista escribe en un papel que remite al médico hospitalario, con lo que en realidad ocurrió hace un montón de tiempo en el interior del cuerpo a 37° C de la persona cuya sangre se testa?

Pero este resultado escrito es lo que el médico hospitalario se limita a leer confiadamente, entre otras razones porque no estás involucrado en lo que diga. Pero lo peor es que la persona testada escucha dicho resultado de la boca de «su» médico con TOTAL FE, y hace suya la sentencia que conlleva... 

Resumiendo, absolutamente todas las personas etiquetadas como seropositivas son, en realidad, FALSO-POSITIVAS.

No hay dinero en el mundo que compense el miedo, la angustia, la desesperación, la marginación, etc., sufridos desde el momento en que se da positivo a estos «tests del sida». Además, el dinero no permitirá recuperar a quienes se suicidaron en cuanto lo supieron o quienes fueron asesinados con los venenos administrados en los hospitales.  

Y para ello un paso clave para acabar con el sida es prohibir que se sigan aplicando unos tests que en realidad sólo sirven para MATAR A LA GENTE.
 

 

 









 
 
 

 

Envíe un mensaje a Asociación Monarcas México A.C. con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2005 Asociación Monarcas México A.C.
Última modificación: 09 de Diciembre de 2009 09:42:50 p.m.


Copyright © 2006-2007 Asociación Monarcas México A.C. Derechos Reservados.