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TRATAMIENTO, PREVENCIÓN, CONTROL Y ERRADICACIÓN DEL SIDA.

 Los programas y campañas actuales de prevención del sida, basados fundamentalmente en el denominado “sexo seguro”, con distribución indiscriminada y generalizada de condones, no solo no han logrado disminuir las cifras de sida, sino que han promovido la promiscuidad, estilo de vida que contribuye a deteriorar el sistema inmune y a generar el sida. Lógicamente el uso de condones debe promocionarse para lo que ellos han sido siempre útiles: para evitar embarazos indeseables, para prevenir enfermedades de transmisión realmente sexual y para evitar los efectos inmunotóxicos del semen.

 Igualmente, las campañas estadounidenses de regalar jeringas “limpias” o sin VIH, a los drogadictos, además de ayudar a diseminar el sida, estimulan la drogadicción y por ende el tráfico de drogas. Todas las drogas psicoactivas que se introducen al cuerpo por cualquier vía son inmunotóxicos potentes.

 Ocho  principios básicos deben orientar el tratamiento y la prevención del sida:

1.- Debe exterminarse la creencia errónea de que el sida es una enfermedad infecciosa y contagiosa.

2.- Deben investigarse, comprenderse y señalarse claramente las causas reales del sida como condición toxica y nutricional.

3.- Debe evitarse tanto como sea posible la exposición a agentes estresantes inmunológicos o agentes oxidantes.

4.- Debe de evaluarse el estado de salud del individuo y de la comunidad.

5.- Debe desintoxicarse el sistema inmune y todos los demás órganos y sistemas que lo requieran.

6.- Debe estimularse el sistema inmune debilitado y todos los demás sistemas que estén debilitados.

7.- Debe brindarse oportunamente el tratamiento específico a las manifestaciones clínicas del sida que se presenten, ya sean estas infecciones oportunistas, tumores y alteraciones metabólicas.

8.- Deben preferirse las medidas naturales y, en tal sentido, deben facilitarse la participación de trabajadores de la salud complementarios o alternativos.

Los defensores del VIH como la causa del sida han diseminado por todo el mundo la creencia errónea de que:

VIH = SIDA = MUERTE

 Esta creencia ha hecho que los individuos que reaccionan positivamente en las llamadas pruebas para el VIH crean que están infectados con el virus que causa el sida, que tarde que temprano desarrollaran la enfermedad y que, como no existe cura para esta enfermedad, de todas maneras morirán. Sin embargo, nada de ello es cierto.

La ansiedad, la depresión y el pánico causado por esta creencia equivocada se ha convertido en un nuevo factor de riesgo o agente causal de sida. La psiconeuroinmunología nos enseña que si realmente hay interés en hacer lo mejor por nuestros semejantes debe exterminarse la histeria de “la infección por VIH”.

 La ignorancia acerca de las verdaderas causas del sida, al igual que las falsas creencias, son fuente de estrés mental, lo cual ayuda a generar el sida. Esta es la razón por la cual las verdaderas causas del sida como enfermedad toxica y nutricional deben explicarse al individuo y a la comunidad. En tal sentido, deben expresarse en detalle los mecanismos por medio de los cuales los agentes estresantes inmunológicos de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional, degeneran y colapsan el sistema inmune, y causan el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida como se viene explicando en este capítulo. Una vez que las personas y las comunidades comprendan esto, entenderán la importancia de evitar tanto como sea posible la exposición a agentes estresantes inmunológicos como un requisito para la prevención y la curación del sida.

 Al igual que como ocurre con cualquier otra enfermedad, antes de decidir el tratamiento mas apropiado para un enfermo de sida debe evaluarse el estado de todos sus órganos y sistemas por medio de las técnicas clínicas conocidas, además de las técnicas complementarias y alternativas disponibles en la actualidad. Por ejemplo, por medio de exámenes de laboratorio clínico debe evaluarse el estado de los diferentes sistemas, pero principalmente los sistemas inmune, digestivo, renal, endócrino, metabólico y neurológico.

 Como gran parte del éxito del tratamiento va a depender de la desintoxicación que se logre de los tejidos de la persona, es importante garantizar hasta donde sea posible un buen funcionamiento de los órganos y sistemas encargados de la excreción y de la eliminación: digestivo, renal, hepático y cutáneo.

 Es absolutamente necesario evaluar el estado de intoxicación del sistemainmune. Esto también debe practicarse en individuos asintomáticos pero que reaccionan positivamente en las denominadas pruebas para el VIH.

 Para evaluar la funcionalidad del sistema inmune, además de los diferentes conteos de la células inmunocompetentes, es necesario conocer el estado funcional de los linfocitos y el de las demás células inmunocompetentes con pruebas del tipo de la linfoblastotransformación, inhibición de la migración, etc. Es necesario también conocer los niveles de las diferentes fracciones del complemento, de la beta dos microglobulina, así como checar la electroforesis de proteínas, inmunoelectroforesis, dosificación de las inmunoglobulinas séricas, la búsqueda de una variedad de autoanticuerpos y practicar pruebas de cutirreacción con diferentes antígenos, entre otros.

Además, es aconsejable conocer los niveles de nutrientes y de micro nutrientes, como por ejemplo evaluar los niveles sanguíneos de vitaminas del complejo B, vitamina C, A y E, Selenio y zinc.

 Debe evaluarse el funcionamiento de las glándulas endócrinas, principalmente hipófisis, tiroides, suprarrenales y gónadas. Las pruebas del funcionamiento hepático deben ayudar en la evaluación del estado de salud o de intoxicación del hígado.

 Es necesario averiguar clínicamente y con la ayuda de exámenes de laboratorio, por  la presencia de infecciones oportunistas, de tumores y de alteraciones metabólicas, especificas de los enfermos con manifestaciones clínicas de sida.

 Es necesario, además, utilizar las técnicas modernas de evaluación del estado de oxidación del individuo, checando los diferentes biomarcadores del estrés oxidativo disponibles.

 Ahora bien, para el tratamiento del sida deben aplicarse los principios básicos del tratamiento de las enfermedades toxico-degenerativas crónicas. Medicamentos tales como el AZT, los INHIBIDORES DE LA PROTEASA y otros ANTIRRETROVIRALES similares deben eliminarse del tratamiento y de la prevención del sida, ya que son agentes inmunotóxicos ya que en lugar de producir mejoría real y efectiva, contribuyen a la génesis del sida, especialmente cuando se usan por períodos largos de tiempo. además, tampoco tiene sentido utilizar medicamentos para impedir la replicación de un supuesto virus que jamás a sido aislado o que, así hubiese sido aislado, jamás se ha comprobado en forma objetiva que “él” tenga un papel causal alguno en la fisiopatogénesis del sida.

 La desintoxicación y la estimulación del sistema inmune intoxicado y debilitado puede lograrse con el uso de agentes quelantes, de antioxidantes, dietas desintoxicantes, ayunos y con el uso de vitaminas del complejo B, factores de crecimiento, linfoquinas, acupuntura, etc.

 Debe prestarse cuidadosa atención al uso de agentes antioxidantes del tipo de vitaminas C, A y E, zinc y selenio, etc. En la prevención y en el tratamiento del sida.

 Una vez que se presenten las manifestaciones clínicas del sida, ya sean estas infecciones oportunistas, tumores o alteraciones metabólicas deben tratarse con las terapias especificas para cada una de ellas.

 De otro lado, la prevención, el control y la erradicación del sida son posibles fácilmente y ello depende del que se eviten las exposiciones a agentes estresantes inmunológicos, que se desintoxiquen los órganos y los sistemas ya intoxicados y que se estimule el funcionamiento de aquellos que se encuentren debilitados.

 La prevención del sida en las personas que reaccionen positivamente en las llamadas pruebas para el VIH, debe de seguir los mismos principios sugeridos aquí.

No esta por demás insistir en que para el tratamiento y la prevención del sida deben preferirse las medidas naturales tanto como sea posible. Existen excelentes publicaciones que pueden servir de guía tanto a las personas enfermas, a las “seropositivas” así como a los profesionales y practicantes de la salud convencionales, alternativos, complementarios u holísticos que deseen servir de consejeros, orientadores o terapistas de personas con sida o con riesgo de desarrollarlo. SIDA y Agentes estresantes, Roberto Giraldo, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia, p.p. 68-71.

 
   
   
 
 
   

 

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Última modificación: 26 de Octubre de 2010 09:37:26 a.m.


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